¿Qué nos depara el futuro económico? Esa es la pregunta que muchos nos hacemos en estos días. Las malas noticias parecen multiplicarse, pero al final del túnel, a veces encontramos un rayo de esperanza. Recientemente, la OCDE ha elevado las proyecciones de crecimiento económico de España, anticipando un necesario respiro en un contexto de crisis. Todo esto suena prometedor, pero ¿es realmente motivo para celebrar?
La OCDE ha estimado un crecimiento del 3% para España en 2023, un alivio dado el contexto de debilidad en la eurozona. Y lo que es más sorprendente, se espera que este crecimiento no sea solo un destello efímero, sino que continúe con un 2,3% en 2025. Para mí, que crecí escuchando a mi abuelo hablar sobre la economía, esto es como escuchar que van a construir un tren de alta velocidad… pero en mi pueblo. ¡Qué emoción!
¿De dónde viene el crecimiento?
Para entender este optimismo, es importante desglosar algunos de los factores detrás de estas proyecciones. A pesar del impacto devastador de la DANA (la Depresión Aislada de Núcleos), y de las adversidades que hemos enfrentado, la OCDE parece creer que las cosas están dando un giro. Y vaya que lo necesitamos.
La inflación: el monstruo que está en la sala
Desde 2021 hemos estado lidiando con un monstruo llamado inflación. Los aumentos de precios han sido un golpe duro para todos, impactando nuestro bolsillo de formas inimaginadas. Pero aquí viene la buena noticia: se espera que la inflación en España se estabilice en un 2,8% de media en 2024 y descienda al 2,1% en 2025. ¿No es un alivio?
Imaginen que al salir de la tienda, sus carteras no estén tan vacías como un fin de mes. Esto provocará un aumento del consumo privado, que se proyecta que crecerá un 2,7% en 2024 gracias a una mayor disponibilidad de dinero en los bolsillos de las familias. Obviamente, todos queremos más dinero, ¿verdad? A menos, claro, que seas un ejecutivo que vive en una mansión con piscina.
El empleo se recupera: ¡por fin buenas noticias!
Además, el Banco de España está viendo luz al final del túnel, anticipando “una recuperación intensa” en los municipios afectados por la DANA. La creación de puestos de trabajo será esencial en este proceso. Se espera que la tasa de desempleo se reduzca del 11,5% actual al 10,9% el próximo año.
Ahora bien, en mi experiencia, siempre hay alguien que dice: “¿Y a mí qué me importa si no tengo idea de lo que es un PIB?” A todos nos preocupa nuestro trabajo y tener estabilidad. Por eso, si el empleo va hacia arriba, ¡eso es una buena señal para todos!
La inversión y el camino hacia el crecimiento
La OCDE también menciona un amplio apoyo a la inversión, que crece gracias a la implementación del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Esta es una buena noticia no solo porque generará empleo, sino porque también significa que se están haciendo cambios para asegurar un futuro mejor.
Como dice el refrán: “No todo es oro lo que brilla”. Hay que recordar que también estamos en un entorno frágil. Por un lado, hay un aumento esperado de la inversión, pero por otro, el estancamiento de la economía de Alemania puede poner un freno a nuestro crecimiento.
La crucial importancia del sector exterior
No podemos ignorar un aliado importante en este crecimiento: el sector exterior. Aquí el turismo juega un papel fundamental. ¿Quién no ama disfrutar de unas vacaciones en la playa, en un pueblecito costero? Al final, el turismo no solo suma puntos a la economía, sino que también nos hace sonreír. Un buen café en una terraza bajo el sol puede hacer maravillas para nuestro estado de ánimo.
Y no nos olvidemos de las exportaciones de servicios ¡En la era digital, parece que tenemos más oportunidades que nunca! La consultoría, la ingeniería y la tecnología están abriendo puertas y, quien lo diría, haciendo crecer nuestra economía de maneras que jamás imaginamos.
Un camino hacia la contención del déficit
La OCDE tiene un ojo puesto en el déficit fiscal de España, que se espera que se reduzca al 2,5% en 2025 y al 2,1% en 2026. No puedo evitar comparar esto con un amigo que siempre vive a crédito para comprarse el último modelo de smartphone. Eventualmente, eso tiene que parar y empezar a ahorrar, ¿no?
Las proyecciones indican que el gasto público se restringirá, y no hay que ser un genio para saber que una buena gestión del dinero es crucial para el bienestar financiero. La OCDE nos cuenta que las medidas contra la inflación de 2022 finalizarán en 2024, tiempo en el cual deberemos seguir en el camino de la sostenibilidad financiera.
¿Estamos realmente a salvo?
Por supuesto, en toda historia de emoción siempre hay un “pero”. La OCDE advierte que hay varios riesgos potenciales que podrían afectar estas previsiones. El más preocupante son las tensiones geopolíticas que podrían disparar los precios de la energía. ¡Oh, aquí vamos de nuevo con los precios! Y por si fuera poco, también hay que considerar la lenta implementación del Plan de Recuperación de la UE.
Es como si estuviéramos todos en una película sobre desastres. A veces es difícil ver el final feliz. Pero como en cualquier buena historia, hay que tener esperanza y confiar en que nuestros héroes, en este caso el gobierno y los economistas, puedan hacer frente a estas adversidades.
Reflexiones finales
Entonces, amigos, ¿qué podemos sacar de todo esto? Si bien hay mucho optimismo alrededor del crecimiento de la economía española, es crucial que sigamos siendo realistas.
Debemos estar agradecidos por las buenas noticias, pero también es necesario prepararnos para enfrentarnos a los posibles desafíos que puedan surgir. Las economías son como montañas rusas: a veces estamos arriba, celebrando, y otras veces, estamos en la bajada preguntándonos cómo llegamos a este punto. ¡Tengamos fe y mantenemos los dedos cruzados!
Recuerden, entre tanto vaivén, la clave será siempre la adaptación y el optimismo. No hay mejor momento que ahora para pensar en el futuro, planificar y, por supuesto, disfrutar del presente—todas esas copas de vino entre risas y recuerdos con amigos no van a pagarse solas. ¡Salud por un futuro más brillante en España! 🍷✨