En un mundo donde cada palabra de un líder puede ser el centro de atención para la ciudadanía y los medios de comunicación, nada como una buena pelea política para mantener a todos despiertos, ¿cierto? En Córdoba, la arena del debate está más caliente que nunca, llena de acusaciones, defensas y promesas. Y, como en toda buena pelea, los protagonistas -en este caso, los partidos Socialista, Hacemos, y Vox, junto con el gobierno local del Partido Popular- se han arremangado, listos para dar lo mejor de sí en el «ring» de la política.

Un panorama de acusaciones: la suciedad en la ciudad

Sin duda, uno de los temas que más preocupa a los ciudadanos es la limpieza de la ciudad. En este sentido, los partidos de la oposición han lanzado críticas contundentes, señalando que Córdoba está más sucia que un platillo de lentejas olvidado en la nevera. Miguel Ángel Torrico, portavoz del Partido Popular, respondió a estos ataques afirmando que, aunque es cierto que hay que trabajar en la limpieza, no todo es tan catastrófico como lo pintan. Entonces, la pregunta que nos hacemos todos es: ¿realmente tenemos un desastre urbano o es solo una historia de horror urbanístico?

Recuerdo una vez que paseaba por la ciudad y decidí dar un pequeño recorrido por los barrios. Al pasar por una plaza, pensé que esto no era un concurso de belleza y limpieza. ¡Mira que hay algunas plazas que deberían tener su propio filtro de Instagram para ser presentables! Pero volviendo al tema, me encontré con un grupo de señoras que comentaban sobre la inconsistencia en la recogida de basura. Una de ellas, con un tono de indignación que aumentaba por cada segundo que pasaba, dijo: “¡Es que no podemos vivir en un estercolero!” Y ahí coincido totalmente: nadie quiere ser el vecino que se queja del asqueroso estado del lugar donde vive.

Tarifas en aumento: basuras y agua al acecho

Si la limpieza está en el centro de la discusión, otro tema candente son las tarifas de basura y agua, que parecen estar subiendo como las acciones de una famosa startup tecnológica. Los opositores señalan que estas subidas están afectando a los hogares cordobeses, creando una presión adicional sobre aquellos que ya enfrentan el dilema de a quién gastar su dinero: ¿un café o pagar la factura de agua?

La crisis económica no ayuda, y muchos ciudadanos se sienten atrapados entre un sistema que no funciona tan bien y la presión de las nuevas tarifas. Es casi como si estuviéramos en un episodio de Black Mirror, donde la vida cotidiana se convierte en un juego de supervivencia. Pero hay algo que en este caso nos puede ofrecer una sonrisa: al menos el café sigue siendo más barato que la mayoría de las facturas, ¿verdad?

Fondos europeos: un juego de malabares

Luego, el tema de los fondos europeos aparece en esta contienda política. Los partidos de oposición han señalado que la pérdida de fondos destinados a desarrollo urbano y social está afectando gravemente a Córdoba. Aquí es donde las cosas se ponen un poco más serias. La falta de capital para dar un golpe de timón a proyectos que podrían mejorar la vida cotidiana se siente como una patada en la espinilla mientras caminamos por una acera en mal estado.

Pero, ¿por qué estamos perdiendo estos fondos? Muchos piensan que la burocracia juega un papel y que las promesas del gobierno local muchas veces se ven afectadas por un ritmo de trabajo que podría compararse con el de una tortuga en un maratón. Tal vez si se hicieran las cosas con un poco más de agilidad, no tendríamos que escuchar de tantos fondos perdidos. Esto me recuerda el otro día cuando decidí hacer una receta nueva. La receta decía que preparara la salsa en 10 minutos, y terminé tardando 40, perdiendo así gran parte de mi entusiasmo. La gestión de fondos debería evitar ese tipo de recetas poco claras.

La gestión del personal: un exceso de confianza

Uno de los últimos señalamientos ha sido el exceso de personal del gobierno, especialmente en cuanto a cargos de confianza y asesores. En este punto, la discusión se torna no solo sobre la necesidad de estos empleados, sino también sobre su efectividad en el día a día. Si Petrobras tiene en la mira la reducción de gastos, ¿por qué Córdoba no puede dar algún ejemplo?

Al alcalde se le ha visto en un trance de autocrítica, admitiendo que hay cosas que deben mejorar. En este sentido, hay un momento en el que los líderes deben tener la humildad de aceptar que no son infalibles. Apuesto que muchos de nosotros hemos pasado por eso: alcarcear un problema y, al final, firmar el documento que dice que «se asumirá la responsabilidad». Pero ser directos implica saber que hay que trabajar para hacer las cosas mejor. Cuando la gestión no avanza, a veces la única salida es buscar el cambio más profundo.

Propuestas en el horizonte: el cheque-bebé y más

En medio de toda esta tempestad política, hay algo que suena a música para los oídos de muchos: el cheque-bebé. La idea de que el Ayuntamiento busque incentivar la natalidad y así hacer frente al llamado «invierno demográfico» me parece una propuesta válida y necesaria. Es un intento de dar un pequeño empujón a las familias y hacer que más pequeños lleguen a la ciudad.

Imagina: vas al supermercado a comprar pañales y, al momento de pagar, recuerdas que el Ayuntamiento te echó una mano. Llevas una sonrisa en el rostro y piensas en cómo, en un par de años, tu casa estará llena de risas y juguetes esparcidos. Suena encantador, ¿verdad? Solo espero que lo implementen de la forma correcta y no acabe siendo como cuando decidí hacer una dieta: con intenciones grandiosas, pero muy pocas expectativas así que, como dicen, «veremos».

Inversiones en infraestructuras: el parking de Lepanto y Ollerías

En el ámbito de las inversiones municipales, parece que por fin se están moviendo algo las aguas. La propuesta de un nuevo parking en Lepanto ha causado revuelo, no solo porque es necesario, sino porque llevamos más de una década quejándonos de la falta de suelo donde dejar el coche de forma segura. Para poner en contexto: ¿quién no ha pasado un sábado buscando aparcamiento durante horas como un cazador de tesoros?

Asimismo, la reforma de Ollerías ha resurgido como una promesa que, al parecer, ahora sí podría cumplirse. Después de tantas expectativas decepcionadas, los ciudadanos se preguntan: ¿será esta una promesa que, finalmente, se llevará a cabo? Se dice que ver es creer, así que tengo muchas ganas de ver si las palabras se traduce en obras reales sobre el terreno.

La proyección de Córdoba hacia el turismo

Finalmente, hay una intención de destacar la Córdoba romana con una gran muestra que se planea para el 2026. Este evento cultural se espera que sea una herramienta potente para atraer a turistas y poner la ciudad en el mapa por algo más que solo su historia. Cada vez que salgo por ahí, veo que nuestras calles tienen historias por contar, no solo de la rica cultura árabe, sino también la romana. Pero, ¿realmente se está haciendo lo suficiente para atraer esos turistas?

Soy un firme creyente de que muchos lugares tienen grandes historias que ofrecer, pero los turistas quieren vivir experiencias, no solo ver puntos de interés. Por lo tanto, es vital que logremos comunicar el valor de nuestra historia mientras hacemos de Córdoba un lugar donde sea atractivo quedarse un poco más.

Conclusión: la lucha continúa

Así que aquí estamos, en una Córdoba donde la política y la gestión de la ciudad continúan en una especie de danza moderna que se asemeja más a un tango que a una coreografía perfectamente ensayada. Entre denuncias, propuestas y un sinfín de reflexiones, queda claro que los próximos años, hasta las municipales de 2027, serán decisivos.

La comunidad está ansiosa por ver qué rumbo seguirá la ciudad. Aún hay mucho trabajo por hacer, y depende de todos nosotros ser parte del proceso de cambio, no solo a través de nuestras críticas, sino también ofreciendo nuestra propia mano para que la Córdoba que todos queremos, algún día, pueda ser una realidad. ¡Venga, no perdamos la esperanza y a seguir trabajando!