En un mundo donde la economía es un tema de conversación tan común como el clima, no es de extrañar que muchos de nosotros nos sintamos como participantes involuntarios en una obra de teatro de absurdos. A veces, uno se pregunta: «¿Estamos realmente viviendo en un sistema donde las empresas se benefician a expensas del bolsillo de los trabajadores?». Y la respuesta parece gritar un «¡Sí!» en la cara de los datos y las investigaciones recientes. Hoy, vamos a explorar cómo la inflación por avaricia está afectando a España y el impacto de las decisiones empresariales en nuestros salarios y calidad de vida.

La investigación de Isabella M. Weber: Un vistazo a la inflación de vendedores

Comencemos con un poco de contexto. En 2023, la economista alemana Isabella M. Weber trajo a la luz un fenómeno que dejó a muchos con la boca abierta: la llamada «inflación de vendedores» (sellers’ inflation). Imagina que eres un vendedor en un mercado, y en lugar de bajar los precios cuando los costos disminuyen, decides subirlos por «si acaso». Esa es, en esencia, la hipótesis de Weber. Su trabajo reveló que en Estados Unidos, las empresas estaban trasladando las subidas de costos, especialmente en energía, a los precios de venta, y como resultado, sus márgenes de beneficio estaban alcanzando niveles estratosféricos.

Algunos pueden pensar: “Bueno, eso pasa en Estados Unidos, ¿qué tiene que ver conmigo en España?”. La respuesta es: muchísimo. Jorge Uxó, Eladio Febrero y Nacho Álvarez se han hecho eco de los hallazgos de Weber en su propio estudio titulado “Precios, márgenes y salarios: la inflación y sus consecuencias distributivas en España, 2021-2023”. Este documento ha agitado las aguas y nos revela que lo que ocurre en la economía estadounidense no se queda solo en América del Norte.

Los datos no mienten: la inflación de vendedores también en España

Spoiler alert: los datos son desalentadores. Según el estudio, ¡un 85% de la inflación media de 2021 a 2023 en España se puede atribuir a lo que llaman el ‘pass-through’! En términos sencillos, esto significa que las empresas están trasladando sus aumentos de costos a los consumidores, mientras que los márgenes de beneficio de las empresas también están en aumento. Es como si los supermercados decidieran que, en lugar de asumir parte del costo de un tomate, ¡prefieren que tú pagues más solo porque pueden!

Y aquí es donde se pone más interesante (y un poco aterrador). Aunque la investigación señala que el impacto de los costos laborales ha sido mínimo (solo un 1% de la razón detrás del aumento de precios), esto sugiere que los trabajadores están llevando la peor parte del trato. Aquí surge una pregunta natural: ¿por qué no estamos viendo protestas masivas de trabajadores en las calles? ¿Está la gente demasiado cansada o desconectada?

El rol de los márgenes empresariales

La discusión del aumento de precios inevitablemente nos lleva a los márgenes empresariales. Los autores del estudio han arrojado luz sobre la heterogeneidad existente en el impacto de la inflación, sugiriendo que mientras algunos sectores, como el energético, han visto aumentos de márgenes significativos, otros como comercio y hostelería están comenzando a seguir esa estela.

Ahora, podríamos pensar que esto es parte del ciclo natural de la economía, donde las empresas grandes simplemente actúan en su propio interés. Pero el estudio también menciona que las empresas más grandes son las que más han sacado provecho de esta subida. Entonces, aquí tienes otra pregunta retórica: ¿deberíamos empezar a preocuparnos por cómo esto impacta a las pequeñas y medianas empresas? ¡Definitivamente!

Beneficios en máximos: ¿Cuándo es suficiente?

Para colmo, en agosto, el Observatorio de Márgenes publicó datos que muestran cómo las empresas no financieras en España están exprimiendo esta crisis de precios para elevar sus beneficios a niveles nunca antes vistos. Se prevé que los beneficios en 2024 superen los 200.000 millones de euros, una cifra que no se veía desde 2009. Mientras tanto, los trabajadores están tratando de seguir el ritmo con incrementos salariales que son, en el mejor de los casos, insuficientes. ¿Recuerdas ese viejo dicho de que “el dinero no crece en los árboles”? Bueno, parece que tampoco está creciendo en los salarios.

El Ministerio de Economía incluso ha tenido la audacia de pedir a las empresas que «moderen» sus márgenes para facilitar la bajada de precios. Suena como si estuvieran pidiendo a un elefante que deje de correr en una habitación llena de copas de cristal. Sinceramente, es difícil no reírse ante esta ironía del destino. Es como si lanzaran un salvavidas a un barco hundiéndose.

El impacto en los salarios: ¿Qué pasa con nosotros?

Mientras tantos gerentes de empresas se ríen hasta el banco, los trabajadores están viendo menguar su poder adquisitivo. Entre el primer trimestre de 2021 y el cuarto trimestre de 2023, los precios escalaron un 15%, mientras que los salarios promedios solo subieron un 8,4%. ¡Sorpresa! Esto resulta en una pérdida de poder adquisitivo del 6% acumulada. Si piensas que esto es injusto, ¡te acompaño en el sentir!

Es importante resaltar que en los dos últimos trimestres de 2023, los salarios comenzaron a ver un crecimiento por encima de la inflación. Pero, ¿realmente esto compensa la pérdida sufrida durante todo ese período? El dilema es real, y nos lleva a otro término intrigante: inflación por conflicto. Esto se refiere a la tensión creciente entre lo que los empleadores están dispuestos a pagar y lo que los trabajadores necesitan para sobrevivir. ¿Y adivina qué? Las empresas han optado por mantener (o incluso aumentar) sus márgenes, mientras que los trabajadores están luchando para llegar a fin de mes.

Consecuencias distributivas: ¿Quién se lleva el premio?

Las consecuencias distributivas de la inflación son evidentes. Las empresas han transferido el aumento de los costos a los precios finales, mientras mantienen o aumentan sus márgenes. A medida que los precios se disparan, los trabajadores no han tenido aumentos salariales que correspondan, creando un efecto en los hogares que podría describirse mejor como un escenario de telenovela español: lleno de drama, tensión y no solo un poco de injusticia.

Los autores del estudio subrayan que, debido al deterioro del poder de negociación de los trabajadores, no hemos visto efectos salariales de segunda ronda, lo que significa que los salarios no se han convertido en una fuente de presión inflacionista. Así que la pregunta es: ¿estamos destinados a ser meros espectadores en el gran teatro de la economia española, mientras que las empresas hacen lo que quieren?

Reflexiones finales y un toque de esperanza

Llegando al final de nuestro recorrido, es evidente que la situación económica en España está lejos de ser ideal. Pero aquí va un mensaje de esperanza: la información es poder. A medida que más personas se informan sobre estos problemas, se crea un potencial para el cambio. Al final del día, todos queremos un sistema que funcione para todos. Si las empresas ganan, también deberían ganar los empleados. ¿No crees que la justicia en el trabajo debería ser el nueva normalidad?

Así que la próxima vez que veas los precios en el supermercado, recuerda estas historias. Recuerda que cada arroz que compras podría estar representando no solo tu cena, sino un cuestionamiento profundo de nuestra economía y la lucha diaria de miles de trabajadores. La inflación por avaricia no solo afecta a los números en un balance, sino a la vida real de personas reales. ¡Es tiempo de hacer ruido!

En este laberinto de cifras y márgenes, no olvidemos una cosa: la lucha por un futuro más equitativo es una batalla que vale la pena pelear. ¿Estás listo para unirte a la conversación y luchar por un futuro más justo para todos? ¡Porque yo definitivamente lo estoy!