Sabemos que ser parte de la industria gasintensiva en España no es precisamente un paseo por el parque. Imagínate que cada semana tienes que lidiar con precios de energía que parecen una montaña rusa. ¿No te gustaría que los precios se mantuvieran un poco más estables, como el café de la oficina? Porque sí, a todos nos gustaría que la vida fuera tan sencilla. Pero la realidad es otra, y hay mucho en juego.

El dilema del gas en la industria española

Hablemos de competitividad. La industria española está sintiendo el golpe. En un reciente foro sobre gas, Verónica Riviere, presidenta de GasIndustrial, dejó claro que el panorama no es alentador. Imagínate asistir a una reunión y escuchar que tu industria está perdiendo competitividad en comparación con países que tienen menores costes energéticos. ¡Dolor! Sin embargo, ¿realmente hemos considerado todas las aristas de este problema?

El informe revela que el precio de la energía en la industria europea es desproporcionado. La electricidad cuesta un 158% más y el gas un 345% más que en Estados Unidos. ¿Te imaginas lo que eso significa para empresas como Borgas o Mahou San Miguel? Según la presidenta, hay que preguntar: ¿cómo competir en un panorama tan desigual? La respuesta corta es: es difícil.

La producción nacional en peligro

La producción nacional está aumentando los costes, lo cual significa que las empresas están importando más y recibiendo menos pedidos. Es como en una fiesta: si no traes lo que la gente quiere, se irán a otra parte. Pero aquí, no se trata de un simple fracaso social, sino de un impacto económico grave.

Desde el otro lado de la mesa, se vislumbra la preocupación de la industria gasintensiva, quien ve cómo la producción de países vecinos se desliza suavemente hacia los mercados sin las mismas restricciones. ¿Sabías que la pérdida de competitividad ha llevado a que la producción industrial con uso intensivo de energía haya disminuido entre un 10% y un 15% desde 2021 en la Unión Europea? Una caída así no es más que una llamada de emergencia.

Hacia una solución: ¿será el gas renovable la respuesta?

¿Qué pasa con los gases renovables? ¿Es la solución? La respuesta a esta pregunta a menudo se complica. Con los precios por las nubes, especialmente superando los 90 euros por megavatio, las cosas no lucen bien. Es como intentar comprar una casa en el centro de Madrid con ahorros de estudiante. Suena utópico, ¿verdad? Lamentablemente, no hay una respuesta sencilla. Las industrias que requieren calefacción intensa aún no tienen una alternativa viable. En el momento, los gases renovables y el gas natural deben trabajar juntos. ¿Y quién no querría que ambas partes llegaran a un acuerdo?

Riviere ha sido muy clara: «los costos de esta tecnología verde deben bajar pronto». La esperanza está en que esta equiparación llegue, pero hasta entonces, es una lucha continua. ¿Te has encontrado alguna vez en una situación en la que todo parece estar en tu contra? Es frustrante y, francamente, cansado.

Factores de inestabilidad: clima y política

La cuestión del gas no es sólo una preocupación interna. La geopolítica también juega un papel crucial en el asunto. Mientras la calma tensa entre Israel e Irán continúa, los mercados mantienen el pulso. Y no olvidemos el contrato de tránsito de gas de Rusia a través de Ucrania, que expirará a finales de año. Hay un aire de incertidumbre que afecta todo. Es como tener un vecino ruidoso que no deja de tocar la puerta: molesto y desconcertante.

Por otro lado, el lado meteorológico también nos está dando un revés. En este invierno se pronostican temperaturas por encima de lo normal, lo que podría ser una bendición o una maldición dependiendo de cómo se interprete. La situación hace que los costes del gas y de la electricidad sean aún más volátiles.

La respuesta del gobierno: ¿es suficiente?

Entonces, ¿qué ha estado haciendo el gobierno? Desde GasIndustrial se reconoce que ha habido iniciativas del Ministerio para la Transición Ecológica que han sido útiles. Sin embargo, las ayudas aún no son suficientes. ¿Te imaginas recibir una cantidad ridícula de ayuda y pensar que es suficiente para resolver un problema tan grande? Suena frustrante.

Para que la industria pueda tener un futuro brillante, se requieren herramientas concretas: desde un Estatuto del Consumidor Gasintensivo hasta un fondo de competitividad. Sin el apoyo adecuado, es más fácil que las empresas se muden a otras regiones donde los costes energéticos son más manejables. Eso sin duda debe dar dolor de estómago a cualquier funcionario, y no del tipo que se alivia con una pastilla de antiácido, sino del que se siente en el fondo del corazón.

Reflexionando sobre el futuro

En la industria gasintensiva, nos encontramos en un camino incierto. Pero quizás hay un destello de esperanza en forma de innovación. Como consumidores, podemos contribuir a encontrar soluciones que fomenten la transición hacia alternativas más sostenibles. La industria puede estar en crisis, pero cada desafío puede convertirse en una oportunidad. ¿No es gracioso cómo la vida funciona así?

Quizás deberíamos hacer un llamado colectivo a las empresas y al gobierno para que trabajen juntos y enfrentemos estos problemas de manera constructiva. Quizás, sólo quizás, hay un camino hacia una industria más competitiva y sostenible. Pero una cosa es cierta: la lucha no termina aquí y, si algo, todos estamos en el mismo barco – uno que necesita un poco más de viento en sus velas y un razonable manejo de los costes de energía.

Así que, mientras seguimos navegando por estas aguas inciertas, recordemos que la creatividad e innovación pueden quitar un par de nudos en esas velas. Podría ser la clave para que esta industria gasintensiva no sólo sobreviva, sino que prospere. ¡Así que no perdamos la fe, ni el humor, porque al final del día, estamos todos en esto juntos!