La política española ha dado mucho de qué hablar en los últimos años. A veces parece un juego de ajedrez donde las piezas se mueven con astucia y, en otras ocasiones, un culebrón televisivo de esos que te atrapan desde el primer episodio. Así es como se siente la reciente situación en la Asamblea de Madrid, donde el PP de Isabel Díaz Ayuso ha decidido frenar, al menos temporalmente, el intento de Vox de convocar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para que comparezca ante los rumores de un supuesto «trato de favor» que habría recibido su esposa, Begoña Gómez, en relación con su trabajo en la Universidad Complutense (UCM).
Un drama barcelonés de intriga política
Sí, ya sé lo que estás pensando. «¿Otro escándalo político? ¿Por qué debería importarme?» Honestamente, entiendo tu escepticismo, pero la política tiene un extraño talento para tocar las fibras más sensibles de nuestra curiosidad. ¿No es cierto que todos sentimos, de vez en cuando, esa punzante fascinación por las chismes de los poderosos? Te aseguro que, aunque la noticia pueda sonar a novela de mala calidad, tiene matices dignos de un buen análisis.
La dinámica del juego político
Para darnos una mejor idea de lo que está en juego, hablemos un poco sobre cómo funcionan estas dinámicas. Por un lado, tenemos el PP, que busca aprovechar la situación para cargar contra Sánchez. Por el otro, las hordas de Vox, que también quieren un pedazo de tarta, presionando para que se mueva la atención hacia la esposa del presidente. Es como un juego de “captura la bandera”, donde cada equipo intenta tenerlo todo a su favor mientras avanza en el tablero.
En esta contienda, el papel de las instituciones, como la Asamblea de Madrid, es fundamental. Aquí, la estrategia es clara: el PP ha decidido que no quiere que Sánchez se convierta en el héroe o villano de esta historia. Así lo han dejado claro, ya que las comparecencias de esta comisión se centran en funcionarios y no en figuras políticas de alto rango. Pero, ¿es esto realmente lo que necesitan los ciudadanos? ¿Más drama político o respuestas concretas?
La respuesta de Vox
El portavoz de Vox, tras su intento fallido de convocar a Sánchez, recordó que el plan de trabajo de la comisión enero que los comparecientes deben ser funcionarios. Es decir, sin escándalos para hoy. Sin embargo, no debemos subestimar el ardor político que existe entre los partidos. Según fuentes del partido de extrema derecha, eso es apenas el comienzo de su juego; están decididos a seguir arremetiendo contra el PSOE y su relación con la vida profesional de Begoña Gómez.
Un dato curioso aquí es que Gómez trabajaba como codirectora de un máster en la UCM, justamente durante el mismo periodo en que empezaron todas las especulaciones sobre la influencia de su esposo en su carrera profesional. Hasta un cieguito panda podría percibir que este entramado sin duda podría dar lugar a una trama digna de una película de intriga.
Claves en la investigación
A medida que avanzan las investigaciones y los debates en la Asamblea, el foco se centra en la relación de Gómez con el rector, Joaquín Goyache, quien ha sido muy claro al defender que la creación de la cátedra de Transformación Social Competitiva era completamente legal. Por supuesto, el PP ha puesto en entredicho esta declaración, preguntándose por qué Gómez recibió tal privilegio si no cuenta con la titulación superior que, supuestamente, exige la aptitud para dirigir un programa de máster.
Aquí es donde las aguas se enturbian, y no es la primera vez que oímos hablar de favoritismos en el ámbito universitario. ¿Acaso los vínculos familiares están más que influenciados en la esfera pública? Esto plantea una cuestión más amplia acerca de la política y su relación con la educación. ¿Por qué es tan común que los líderes se rodeen de seres queridos en sus puestos laborales? Tal vez porque, a veces, trabajar con la familia parece la opción más cómoda.
Testigos y funcionarios
De acuerdo a las expectativas, en la siguiente sesión de la comisión se esperará que comparezcan funcionarios relevantes de la UCM: José María Coello de Portugal Martínez del Peral, vicerrector de Planificación, y otros funcionarios que gestionan la contratación en universidades públicas. Estos testimonios serán fundamentales para arrojar luz sobre la dinámica de poder y decisión, así como las normativas que rigen esta área.
Sin embargo, se vislumbra una sombra en las convocatorias. Según la normativa, los miembros del Gobierno, como Sánchez, no están obligados a acudir a estas comisiones. Lo que nos lleva a preguntarnos: si en verdad hay tanto en juego, ¿por qué no están dispuestos a comparecer?¿Es que están al tanto de que, en el fondo, su presencia podría no conseguir más que un aumento del rechazo hacia ellos?
¿A quién le importa el público?
Una palabra que me viene a la mente es “impunidad”. Aunque el ruido de la política pueda parecer ruído blanco que nos aletarga, no debemos dejar que se nos escape la idea de que el ciudadano de a pie siempre está en la mira. Cuando los políticos deciden no comparecer, quizás piensan que el público lo olvidará con el tiempo. Sin embargo, ¡oh sorpresa! La historia nunca se olvida.
El artículo del Consejo de Estado del 25 de abril de 2019 es claro: los miembros del Gobierno no tienen la obligación de rendir cuentas ante las asambleas autonómicas, algo que puede sonar como una carta blanca para salir de cualquier aprieto. Imagino a muchos ciudadanos reviviendo sus momentos de frustración: “¿Por qué no rinden cuentas ante todos nosotros?”. La respuesta está en lo mismo de siempre, la batalla del poder.
La farsa de la democracia
Es un juego de luces y sombras donde los políticos se evaden de las preguntas incómodas mientras continúan especulando sobre la vida y los hábitos de otros. ¿No te suena un poco a farsa? Me pregunto si dentro de unas décadas, los politólogos de esa época estarán discutiendo sobre este episodio como si de un capítulo de una serie de Netflix se tratara.
En definitiva, al mirar por encima de la situación, nos enfrentamos a un ciclo de escándalos políticos donde los personajes principales parecen estar más preocupados por sus intereses personales que por el bienestar de los ciudadanos. Además, cuando las definiciones de responsabilidad política parecen desdibujarse, ¿qué queda?
Reflexiones finales y preguntas abiertas
Tener a Pedro Sánchez en la cuerda floja, en un balance cómico entre ser llamado a rendir cuentas o permanecer en la sombra, nos lleva a reflexionar sobre la transparencia en nuestro sistema político. La gente desea saber más, y no se conforma. Ante esta realidad de audiencias vacías, convivo con la esperanza de que el futuro nos brinde una política un poco más digna y más responsable.
Para concluir esta historia, me despido con una pregunta que flota en el aire: ¿seremos testigos de un giro en la narrativa que encamine esta situación hacia una resolución efectiva, o quedará, como muchas cosas, en un simple olvido?
La saga del trato de favor continúa, y parece que aún hay más episodios por delante. Mientras tanto, solo puedo dejarte con el deseo de que la próxima vez que escuches un escándalo político, mires hacia dentro y pienses: «Esto merece mi atención».