Cuando piensas en comida rápida y mencionas a McDonald’s, es probable que te venga a la mente una hamburguesa con queso o unos nuggets de pollo. Sin embargo, lo que una joven española, conocida como @nuriape__ en TikTok, encontró en su reciente viaje a Japón fue una experiencia culinaria que desafiaba todo lo que uno podría esperar. Acompáñame a explorar esta maravilla cultural y gastronómica mientras comparto algunas reflexiones personales, risas y un toque de empatía a lo largo del camino.
¿Diferencias culturales? ¡Claro que sí!
Cualquier viajero experimentado te dirá que la cultura del país en el que te encuentres influye en todos los aspectos de tu viaje, incluyendo lo que comes. Desde el momento en que @nuriape__ puso un pie en Japón, se dio cuenta de que iba a haber más diferencias de las que podría imaginar. Y es que, seamos sinceros: al llegar a otro país, muchas veces nos sentimos como un pez fuera del agua, especialmente si ese país está a miles de kilómetros de casa y tienes que adaptarte a nuevas costumbres.
«Una española un poco japonesa» es como describe su identidad, y en su primer día en Japón, lo que probó fue el famoso menú del McDonald’s local. ¿Te imaginas? En lugar de los clásicos nuggets de pollo, ¡los japoneses tienen nuggets de gamba! Ciertamente, no es algo que encuentres en tu menú habitual en España.
Jugando con las expectativas: la hamburguesa de gamba
Uno de los platos que pidió @nuriape__ fue una hamburguesa de gamba, un manjar que, según ella, era «gamba literal». Es curioso como algunas croquetas o empanadas caseras pueden surgir a nuestra mente cuando pensamos en un bocado de gamba. Pero ¿meten ese concepto dentro de un pan de hamburguesa? Eso es realmente innovador, y hay que darle el mérito a Japón por su creatividad gastronómica.
La clave aquí está en el empaquetado. Mientras que en España McDonald’s se conforma con el clásico envoltorio, en Japón, el packaging puede ser casi una experiencia en sí misma. En serio, mi amiga probó una hamburguesa que parecía que había pasado por un desfile de moda antes de ser servida. Tal vez la próxima vez que pase por un McDonald’s en España, me dejen el pedido envuelto en seda.
Un batido que huele a flan
Y es que la experiencia no terminó ahí. En lugar de refrescos, se atrevió a probar un pudín que se parecía más a un helado de flan. ¿Quién podría resistirse a algo así? Ella lo describió con las palabras precisas: «Está muy bueno, es como comerte un helado de flan». Y ahí es donde me pregunto: ¿realmente deberíamos estar considerando incluir este tipo de bebidas en otros restaurantes? Lo sé, es arriesgado, pero también podría ser un gran éxito.
Mientras tanto, recordé una anécdota personal: una vez probé un batido de piña donde sólo sabías que era piña porque lo decía en el menú. Quizás Japón está un paso adelante: han llevado la gastronomía a un nuevo nivel al combinar texturas y sabores familiares.
El pollo rebozado y el polvito secreto
Si pensaste que lo sorprendente había terminado, espera a oír sobre el siguiente platillo. Hablamos de un filete de pollo que se agita con unos polvos de “cheddar”. ¿A qué sabe? A «jumpers”, una referencia que desconozco pero que me hace imaginar a una versión culinaria de ese joven rebelde que siempre quieres ser y nunca puedes.
A veces me pregunto qué haría en una situación similar. Quizás haría un esfuerzo considerable por no hacer una mueca de asco mientras lo probaría, sólo para no perder el aura de «aventurero culinario». Y aunque todo parece divertido, cualquier amante de la gastronomía sabe que la combinación de texturas puede dar lugar a experiencias extraordinarias… o a otros encuentros menos agradables.
Para cuando escuché sobre el “pollo rebozado”, de inmediato pensé en la vez que un amigo intentó transformar una deliciosa receta de pollo al limón en algo “innovador” añadiendo salsa barbacoa. Déjame decirte que no todos los adjetivos que se utilizan en gastronomía funcionan bien juntos: “sorprendente”, “creativo”, y «delicioso» no eran exactamente los términos que utilizamos después de la cena.
Los postres: un dilema dulce
Finalmente, llegaron los postres. Aquí la joven probó algo que en su descripción no parecía particularmente atractivo: un postre de boniato y caramelo. Esto me hizo preguntarme: ¿cuántos de nosotros no hemos juzgado un libro por su portada? He tenido experiencias similares: un amigo insistió en que probara un helado de tamarindo y ahora no puedo imaginar mi vida sin él.
Sin embargo, no se puede dejar de lado el valor del riesgo al probar algo nuevo. Podrías encontrar una joya escondida en el recetario del mundo o terminar con una historia graciosa para contar años después. Tal vez la moraleja aquí es que no deberíamos tener miedo de detestarlo, porque incluso lo que parece extraño puede convertirse en un nuevo favorito.
La experiencia general y una pregunta: ¿deberíamos dejarlo todo para viajar?
En general, la experiencia de @nuriape__ fue positiva. Asombrada por lo que logró probar en un solo día y con un costo final de 1180 yenes (aproximadamente 7,12 euros), es momento de preguntarnos: ¿vale la pena dejar todo atrás para experimentar la gastronomía de otro país? La verdad es que puede ser un dilema. Si eso significa salir de la zona de confort y probar nuggets de gamba, ¡firmo con gusto!
Es fascinante cómo la comida puede reflejar mucho de una cultura. Como españoles, estamos acostumbrados a encontrar una buena tapa acompañada de una agradable charla. En Japón, la experiencia parece ser más multisensorial. Desde el sonido de los polls siendo fritos hasta la presentación de los platos que parecen obras de arte.
Un viaje para recordar
Cuando miras hacia atrás y revives esos momentos, es una experiencia que va más allá de lo gastronómico. Significa criar una aventura que es tanto una exploración de sabores como una conexión más profunda con las diferencias culturales que cada uno lleva consigo. A veces, descubrimos que no somos tan diferentes, incluso mientras comemos nuggets de gamba y batidos que huelen a flan.
Así que, en estos tiempos en los que todos estamos buscando maneras de enriquecernos culturalmente, ¿por qué no hacerlo a través de nuestros paladares? Mantengamos el espíritu de la exploración culinaria vivo, sin importar a dónde nos lleve el camino. ¿Quién sabe? Tal vez tu próxima parada sea en un McDonald’s donde te sorprendan con un platillo único que se convierta en el centro de la conversación, la risa y las anécdotas que contarás una y otra vez.
Con todo esto en mente, la próxima vez que pienses en lo que hay más allá de la comida rápida convencional, recuerda que a veces es necesario hacer una pausa, salir de la rutina y probar un poco de aventura en cada bocado. ¡Feliz viaje! 🍔🥡