En la actualidad, vivimos en un mundo donde la igualdad de género no es solo un ideal, sino una necesidad urgente que debe reflejarse en todas las esferas de la vida. Recientemente, el Ministerio de Cultura de España ha presentado su ambicioso Plan de Igualdad en la Cultura 2024-2026, un documento que promete transformar la manera en que se aborda la igualdad en el sector cultural español. Pero, ¿realmente puede un plan de este tipo contribuir a una igualdad significativa, o es simplemente una cortina de humo? Acompáñame a explorar esta iniciativa que busca cambiar las reglas del juego en la cultura.

La visión del ministro: ¿Un cambio real en el aire?

El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, se ha mostrado decidido en su enfoque hacia la igualdad. En sus propias palabras, ha afirmado con firmeza que “la igualdad no llega porque sí”, lo que demuestra una comprensión clara de que no se puede dejar esto al azar. No sé ustedes, pero siempre me ha parecido un poco divertido cómo a veces esperamos que las cosas se arreglen solas, como cuando creemos que una planta se regará por sí misma simplemente porque está cerca de una ventana. Si solo fuera tan simple, ¿verdad?

Urtasun ha dejado claro que este plan no es un mero ejercicio burocrático, sino que busca incorporar la igualdad de manera transversal en todas las políticas culturales. El plan cuenta con cuatro ejes principales: igualdad de oportunidades, visibilidad y reconocimiento, formación y conocimiento, y violencias machistas. Cada uno de estos aspectos toca una parte fundamental de la experiencia cultural en España. Así que, de alguna manera, el ministro está tratando de reescribir el guion de la narrativa cultural nacional.

Primera impresión: Eclecticismo y ambición

Cuando se habla de realizar un «esfuerzo de diagnóstico», me imagino a un grupo de personas con clipboards caminando por museos, cines y teatros, anotando datos de manera meticulosa. ¡Casi podría ser una nueva serie de comedia! Pero lo cierto es que es un paso necesario. Un plan como este necesita datos concretos que reflejen la realidad de la cultura española para tomar decisiones adecuadas.

Además, hay 46 acciones concretas dentro del plan, desde la incorporación de la perspectiva de género interseccional en subvenciones hasta la realización de un informe sobre la representación de mujeres migrantes y racializadas en el sector cultural. Estos puntos son relevantes y, por primera vez, parecen mostrar un compromiso genuino por cambiar las cosas.

Recursos: ¿Un compromiso real o solo palabras?

Uno de los puntos más débiles mencionados durante la presentación fue la falta de presupuesto específico asignado al Plan. Urtasun se limitó a señalar que se destinarán “los recursos necesarios para el desarrollo y ejecución de las mismas”, lo que me hace cuestionar: ¿estamos ante un compromiso sincero o estamos simplemente hablando? Al final del día, sin recursos asignados, muchos planes se quedan en papel mojado.

Recuerdo haber ido a una exposición de arte que prometía revolucionar la interpretación del arte contemporáneo: todo era espectacular hasta que te dabas cuenta de que solo había una persona para guiar a cientos de visitantes. A veces, las promesas son solo eso… promesas.

Enfrentando las violencias machistas: Un espino en la rosa

El plan no se detiene en la igualdad de oportunidades, sino que también se enfoca en la lucha activa contra las violencias machistas. Urtasun ha insistido en que “tenemos que ser muy activos” en esta área, y tiene razón. En un sector cultural donde las historias de acoso y abuso son demasiado comunes, es crucial tener protocolos y procedimientos en su lugar para abordar estas cuestiones con seriedad.

Gracias a un esfuerzo colectivo, se revelarán protocolos que no solo prevengan, sino que también permitan la detección de estas actitudes tóxicas. En el ámbito cultural, esto podría significar que, por fin, las víctimas tengan un espacio seguro donde ser escuchadas. No podemos dejar que el miedo continúe siendo un protagonista en la vida de los artistas.

La voz de los actores involucrados

Inés García Rubio, una de las autoras del Plan, ha subrayado la importancia de contactar con todos los sectores para conocer sus demandas y dificultades. Esto es fundamental, ya que no se trata de un plan impuesto desde arriba; se trata de escuchar verdaderamente lo que necesitan las mujeres y todas las personas que enfrentan desigualdades en el sector.

Esto me recuerda a una conversación que tuve con un amigo artista que, tras años de trabajo, se sintió invisible en su propio campo. “A veces”, me dijo, “uno se pregunta si tiene sentido seguir creando cuando nadie parece notar tu esfuerzo”. La idea de un plan que realmente escuche estas preocupaciones es un rayo de esperanza.

Mirada feminista: Un enfoque necesario

Un punto que resalta en este Plan de Igualdad es la intención de incorporar una mirada feminista en todas las acciones del Ministerio. Esto es fundamental porque, como hemos visto en numerosas ocasiones, muchas políticas que se implementan carecen de la perspectiva necesaria para abordar las desigualdades.

Cuando escuché esto, no pude evitar recordar una ocasión en la que intenté organizar un club de lectura feminista. A pesar de tener una lista magnífica de libros y el entusiasmo de un grupo de amigas, nos encontramos atascadas debido a la falta de espacios adecuados que nos permitieran expresarnos sin temor a ser interrumpidas. La feminidad, en el espacio cultural, debe ser protegida y promovida con rigor. ¿No sería maravilloso que este plan pudiera liderar el camino hacia ese lugar?

La cultura: una herramienta poderosa para el cambio

Finalmente, el verdadero potencial de este Plan de Igualdad radica en su capacidad de influir en la cultura en su totalidad. Al encaminar esfuerzos hacia una representación equitativa de los géneros y al abordar temas candentes como las violencias machistas, podemos estar forjando un camino hacia una sociedad más igualitaria.

La cultura tiene un impacto profundo en la manera en la que se construyen nuestras creencias, pensamientos y valores. Es el vehículo a través del cual contamos nuestras historias. Así que, ¿qué mejor manera de transformar la percepción de la desigualdad que a través de la cultura misma? Desde el cine hasta la música, la literatura hasta las artes visuales, cada pieza cuenta.

Conclusión: ¿Un cambio a la vista?

El Plan de Igualdad en la Cultura 2024-2026 del Ministerio de Cultura es un paso significativo en la dirección correcta, pero sólo el tiempo podrá decir si se convertirá en una realidad tangible. Con sus 46 acciones concretas y el enfoque en la igualdad y la lucha contra la violencia machista, deja entrever la posibilidad de un futuro cultural mejor.

Sin embargo, la pregunta persiste: ¿serán suficientes las buenas intenciones? Espero sinceramente que sí, y que, tal como dice el ministro, no se trate solo de burocracia, sino de un verdadero compromiso hacia un cambio integral.

Porque, después de todo, todos deseamos vivir en un mundo donde la igualdad no sea solo un lema, sino una práctica diaria. Y quizás, solo quizás, este plan sea el primer capítulo de esa historia. ¿Estás listo para ser parte de esta narrativa de cambio? ¡Hagámoslo!