Cuando escuchamos el nombre de Manuel Gutiérrez Aragón, es probable que lo relacionemos automáticamente con el cine español. ¿Quién no ha disfrutado algunas de sus películas icónicas como Habla, mudita o Camada negra? Pero su legado va más allá de la pantalla grande; este cineasta cántabro de 82 años ha compartido su vida y sus reflexiones en el libro Vida y maravillas (Anagrama), donde nos ofrece una mirada íntima a su infancia, su militancia y su visión sobre el arte y la cultura en España. Así que, cómodamente instalados, vamos a profundizar en su vida y obra. ¡Cuidado que esto puede dar pies a una charla cinéfila!
De la enfermedad a la lectura: el origen de un cineasta
Gutiérrez Aragón no tuvo un inicio convencional. Imagine ser un niño pequeño y verse postrado en la cama por una enfermedad. Uno no se encuentra en ese tipo de situaciones todos los días —que yo recuerde, mi mayor preocupación en la infancia era si podía salir a jugar después de terminar mis deberes. El cineasta, en cambio, fue forzado a encontrar consuelo en las páginas de los libros. La lectura se convirtió en su refugio, un portal hacia mundos lejanos donde podía soñar sin límites. ¿Acaso no es fascinante cómo algo tan adverso como la enfermedad puede dar luces a talentos ocultos?
El cineasta menciona que esa etapa de su juventud no solo le permitió descubrir historias ajenas (y por ende, multiplicar sus perspectivas), sino que también lo preparó para el mundo del cine. Como dice el refrán, “cada nube tiene un lado positivo”. Y en su caso, esa nube lanzó al joven Gutiérrez Aragón hacia el amor por las palabras y, posteriormente, por la imagen.
Una militancia que trasciende la pantalla
La vida de Gutiérrez Aragón también está tejida con hilos de militancia política. Desde su juventud, estuvo influenciado por ideologías que chocaron, se entrelazaron y formaron su visión del mundo. En sus conversaciones, ha compartido cómo su militancia comunista le enseñó a cuestionar la realidad. ¿No es emocionante pensar que detrás de cada película existe un trasfondo social, una historia que va más allá de lo que vemos en la pantalla?
Esto nos lleva a reflexionar sobre cómo el cine puede ser una herramienta para la crítica social. Él nos recuerda que, aunque las narrativas puedan ser ficticias, las emociones y luchas que representan son genuinas. Y es que muchas de sus películas no solo son historias de amor o tragedias minimalistas, sino que también son representaciones de la tensión entre el individuo y la sociedad.
Sin embargo, hablemos de esa anécdota curiosa que se cuenta en el podcast de EL PAÍS. Durante su paso por la Escuela de Cine, el reconocido director Luis García Berlanga lo describió como “ese que hace películas checoslovacas”. ¡Vaya forma de referirse a alguien! Aunque la crítica puede parecer dura, Gutiérrez Aragón tomó esa definición con humor, lo que muestra su capacidad de reírse, incluso de sí mismo. ¿Acaso no es importante tomarse la vida con un poco de humor?
Una mirada cultural hacia el pasado y el presente
En sus conversaciones, Gutiérrez Aragón no solo mira hacia atrás en su carrera, sino que también reflexiona sobre el desarrollo cultural del país. Desde su infancia durante la Guerra Civil, pasando por la transición democrática hasta hoy, su vida abarca décadas de cambios. Y vaya que sabemos, desde la llegada de Netflix hasta la popularidad de los streamings, que el cine ha cambiado drásticamente, pero ¿hemos considerado cómo ha cambiado el espectador?
El cineasta señala que la cultura española ha pasado por transformaciones significativas. Hoy tenemos acceso a un espectro mucho más amplio de voces y narrativas que antes no eran visibles. ¿Cómo podemos aprovechar esto? Tal vez la respuesta está en consumir, apoyar y promover historias diversas.
Además, con la digitalización, ahora tenemos una variedad de plataformas donde podemos disfrutar de cultura. Es una época emocionante para los amantes del cine. Ya no se trata solo de lo que te muestran en el cine del barrio, sino que tenemos el mundo ante nosotros (¡salvo tu conexión a internet, claro!).
Recomendaciones literarias que despiertan el alma
Mientras escuchamos a Berna González Harbour y a Gutiérrez Aragón conversar, también se van mencionando varias recomendaciones literarias que sin duda merecen una mención aquí. Con un tono un tanto reverente, niega rotundamente ser un crítico literario —un buen recordatorio de que leer es un placer personal, no una competición. Aquí van algunos de los títulos que se mencionan:
- Yo y yo en breve, de José María Merino: Una obra que refleja sobre la identidad y la introspección.
- La montaña mágica, de Thomas Mann: Esta novela es una exploración no solo de un sanatorio, sino también de la condición humana. Una lectura que puede volarte la cabeza.
- El boxeador polaco, de Eduardo Halfon: Un relato profundo que explora la memoria y la búsqueda de uno mismo.
- El canon oculto, de José Manuel Sánchez Ron: Un libro que analiza los textos que han dejado huella en nuestra cultura.
- La clase de griego, de Han Kang: Una novela que encierra belleza en sus palabras y reflexiones sobre la vida.
Quizás, al terminar este artículo, te haga falta una nueva adición a tu lista de lecturas. ¿Te animarás a explorar alguno de estos libros?
La intersección entre cine y literatura
Gutiérrez Aragón nos presenta una intersección intrigante entre el cine y la literatura. Por un lado, está el formato visual, donde las imágenes cuentan historias y despiertan emociones. Por otro, la literatura nos ofrece un espacio interno para explorar sentimientos, reflexiones y, quizás, cuestionar el sentido de nuestra propia existencia.
Puede parecer que son dos mundos distintos, pero al final, son complementarios. Cada película que se estrena tiene una base literaria en algún lugar —ya sea un guion original o una adaptación de un libro. ¿No es maravilloso cómo los relatos pueden desplazarse y transformarse a través de diferentes formatos?
Inclusive durante el podcast, se hace alusión a cómo algunas historias escritas han sido llevadas al cine, generando un diálogo constante entre ambas expresiones artísticas. ¡Es un círculo perfecto de creatividad!
Un legado enriquecedor para futuras generaciones
Manuel Gutiérrez Aragón no solo ha tocado el mundo del cine; ha dejado un legado en la cultura española que seguirá resonando entre las futuras generaciones. Su forma de abordar la vida, haciéndola accesible a través de sus películas y ahora de su libro, nos conecta con partes de nosotros que a menudo dejamos de lado. Esa capacidad de contarnos como individuos y conectar a través de emociones es un regalo invaluable.
Recordemos que el arte, ya sea en la literatura o el cine, sirve como un espejo. Nos muestra tanto nuestras virtudes como nuestras flaquezas y nos ofrece un espacio para sanar y reflexionar. Así, tal vez, la historia de Gutiérrez Aragón es un recordatorio de que nuestras experiencias, tanto alegres como dolorosas, son válidas y significativas.
Reflexiones finales
En conclusión, Manuel Gutiérrez Aragón no solo es un director de cine, sino también un narrador por excelencia que nos invita a ver más allá de lo visible. Con su reciente participación en el podcast ¿Qué estás leyendo? de EL PAÍS, nos hace reflexionar sobre el arte como catalizador de cambio social y como un medio de expresión personal.
Así que, querido lector, si alguna vez te sientes perdido en el mundo del cine o la literatura, recuerda las palabras de Gutiérrez Aragón: “Las historias nos conectan”. Quizá abrir un libro o ver una película te sea la clave para redescubrirte a ti mismo y a tu lugar en el mundo.
Ahora, te dejo con una pregunta: ¿qué historia te gustaría contar?