El colorido y solemne desfile del 12 de octubre de 2024, que debería haber sido un espectáculo vibrante, se convirtió en un desfile de inclemencias, desafíos y anécdotas que, probablemente, se recordarán durante años. Sí, el famoso desfile por el Día de la Hispanidad estuvo, como dicen en mi tierra, «pasado por agua». Pero, ¿qué es un evento sin un poco de drama, verdad?

Una introducción digna de una película de Hollywood

Imaginémonos la escena: un grupo de jóvenes del Honores de la Guardia Real, uniformes impecables, listos para hacer su debut en un evento que es el equivalente a la Super Bowl de la nacionalidad española. Se miran entre sí, sus rostros muestran una mezcla de determinación y la obviedad de que, media hora antes del inicio, una torrencial lluvia está sobre ellos. “La que está cayendo”, pensaban sin duda.

Afuera, cerca de la fuente de Neptuno en la plaza Cánovas del Castillo, las tribunas de los asistentes son una marea de paraguas de colores. A pesar de que muchos se habían preparado con chubasqueros y botas, la lluvia inmediata los dejó chorreando como si se hubieran lanzado a una piscina sin el juego de la tapa. Un momento crucial, y no solo por las condiciones meteorológicas.

Abucheos para un presidente mojado

Ya entrados en materia, el rey Felipe VI y la reina Letizia llegaron con una elegancia digna de un palacio real. Pero el clima no fue el único que provocó malestar. Al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, le esperaba una verdadera tempestad, no de agua, sino de abucheos. ¿Por qué? La respuesta no es sencilla.

La atmósfera tensa, la incomodidad palpable y esos abucheos resonaban como la Banda Sonora de una película de terror. En su camino hacia la tribuna, no solo los párrafos del protocolo se estaban empapando, sino también los nervios de quienes le rodeaban. “¿Por qué habrá venido hoy?”, me pregunté mientras observaba desde mi cálido sofá, con una taza de té en mano, como un verdadero espectador de realidad.

La ubicación del desfile este año, de vuelta a donde solía ser, trajo consigo un nuevo nivel de distancia entre los asistentes y las autoridades. Así que, ¿quién necesitaba la lluvia para abrumar su protagonismo? Muchos decidieron contemplar desde la comodidad de sus hogares. ¡Quién puede culparlos! Estar bajo la lluvia o acurrucarse con un manta, suena como una decisión inteligente, ¿no?

Un desfile marcado por la controversia

El desfile del 2024 no fue solo un evento protocolario lleno de uniformes, caballos y el carismático borrego de la Legión, Killo. Este año traía consigo el caos político que giraba en torno a Sánchez. El caso Koldo, los escándalos de Begoña Gómez y la controversial cupo catalán estaban sobrevolando el evento como una nube oscura. Uno podría pensar si, además de la lluvia, no llovían también los memes en Twitter sobre la situación del presidente.

Por si fuera poco, el desliz del protocolo de años anteriores también estaba en la mente de todos. Recuerden ese momento memorable cuando Sánchez tuvo que esperar hasta que el Rey se bajara del coche para hacerlo él mismo. La realidad es que cada vez que el presidente aparecía, sus pasos estaban repletos de un ingenioso guion que desnudaba la tensa relación entre él y el rey. ¿Era acaso un símbolo del mensaje frío de la política actual? O simplemente, ¿una escena de una comedia romántica que salió mal?

El desfile avanza a pesar de la tormenta

Y así empezó el desfile. A pesar de la lluvia y el nerviosismo, los jóvenes de la Guardia Real, en medio de lo que parecía un aguacero interminable, lograron dar el pistoletazo de salida. Con camisetas empapadas y guantes arrugados, izaron la bandera bajo las miradas de los asistentes. Sin embargo, lo realmente esperado, los espectáculos aéreos de la Patrulla Águila y los saltos de los paracaidistas, fueron cancelados a causa de la tormenta.

Un pequeño consejo: en vez de patinar un poco, mejor quédate en casa, ¿verdad? Aún así, el ambiente se sentía cargado de emoción y un toque de peligro inminente, como si en cualquier momento, la tormenta decidiera ofrecer un espectáculo más audaz.

Homenaje a los caídos: momentos de solemnidad

Mientras tanto, y en medio del caos, un momento de reflexión. Se realizó un homenaje a los militares fallecidos, con una especial atención al Teniente Coronel Pablo Estrada, quien había perdido la vida apenas una semana antes en un accidente en Teruel. Este homenaje trajo un toque de solemnidad en medio del carnaval de ruido y de abucheos. A veces, el polvo de la controversia se apodera del escenario, pero las vidas que se han perdido nunca deben olvidarse.

El desenlace: más allá de la lluvia

Y como el típico cierre de una película, la escena final estaba marcada por la conversación entre Sánchez, Robles y Felipe VI. Mientras la multitud se dispersaba, uno no podía evitar pensar en cuánto marcaría este desfile en la memoria colectiva de la nación. La imagen de la ministra de Defensa, vestida de rojo y bajo un paraguas negro, esperando a que se marchara el rey, era digna de un cuadro pintado con un matiz de ironía.

Así que, en resumen, este desfile del 12 de octubre de 2024 fue, sin lugar a dudas, un evento que nos recordó que la política, aunque a menudo tensa y dramática, siempre se hace un lugar para lo inesperado. La combinación de climas adversos y eventos políticos puede no ser lo que uno espera en un desfile de celebraciones, pero a veces son estas experiencias las que hacen que la historia valga la pena contar.

Pero, ¿será que la próxima vez sí tenemos un desfile sin lluvia? ¿Un desfile con todos los aeropuertos en funcionamiento y un borrego listo para impresionar el corazón de los españoles? Solo el tiempo lo dirá, pero mientras tanto, cada 12 de octubre será una cita en el calendario donde la risa, la solemnidad y, por supuesto, ¡la lluvia! se reunirán una vez más.