En el último diciembre, mientras disfrutaba de esas interminables cenas familiares que parecen estirarse más que los pantalones de las fiestas, escuché una frase que me dejó pensando: “Si hubiera más bebés, tal vez los perros no ocuparían tanto espacio en nuestras vidas”. Lo que comenzó como un comentario casual, como el brócoli en la mesa, se transformó en un debate interminable en mi mente. ¿Es que los perros y los bebés tienen alguna rivalidad secreta? Tras investigar un poco, me di cuenta de que esta percepción es más un mito urbano que una realidad. Así que, en este artículo, vamos a desentrañar este enigma de la natalidad en España y la relación con nuestras adoradas mascotas. ¡Agárrense que esto va para largo!
La realidad de la natalidad en España: números que asustan
El Instituto Nacional de Estadística (INE) nos ha proporcionado datos que no podemos ignorar. En la última década, el número de nacimientos ha descendido un 24%. ¡Veinticuatro por ciento! Eso significa que estamos viendo una pirámide poblacional más envejecida. Ahora tenemos solamente 6 millones de menores de 14 años en un país donde el sol brilla y el jamón se corta con alegría. ¿Qué está pasando aquí?
Pongámoslo en perspectiva. La población de perros en los hogares ha crecido, ¡y no de manera sutil! Según la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos para Animales de Compañía (ANFAAC), en 2021 había aproximadamente 9 millones de perros en España. Se dice que, para el 2023, esa cifra será de 7 millones según otras fuentes. Pero, ante este panorama, me pregunto: ¡¿es este el momento de culpar a los perros de nuestra baja natalidad?!
El perro: un miembro más de la familia
Según los estudios, el 49% de las personas consideran a sus perros como miembros de la familia. Y no estoy hablando solo de las personas que acostumbran a vestir a sus mascotas con jerseys de lana. La realidad es que en más de 2 millones de hogares en España se comparten la vida entre perros y niños.
Y aquí entra a tallar Jaume Fatjó, un experto en el tema que señala que “los perros no son un impedimento para tener hijos”. La cuestión es que, para muchas personas, la vida familiar ha evolucionado: los perros pueden ocupar un lugar “similar al de un hijo”. Sus necesidades de cuidado, atención y protección crean un vínculo que, aunque frágil, puede ser fuerte.
La presión social y los miedos actuales
La socióloga Lucía Baranda plantea otros factores que han influido en esta drástica reducción de la tasa de natalidad desde los años 70. Históricamente, se ha observado que cada vez menos franceses, españoles o italianos parecen querer tener hijos. Puede que sea cierta aquella frase que dice que las mujeres que tienen perros están menos dispuestas a lidiar con los pañales. ¿O será, más bien, la presión por los bajos salarios, la dificultad de acceso a una vivienda y la precariedad laboral?
Recuerdo una conversación con una amiga, que después de tener a su primer hijo, decidió adoptar un perro. Su conclusión fue sencilla: “¿Por qué voy a tener otro niño cuando puedo tener una ‘mascota’ que no me exige un trabajo de tiempo completo y encima es más leal que la mayoría de mis ex?” Es difícil de refutar, ¿verdad?
La evolución de nuestras relaciones
Con el paso del tiempo, la relación que mantenemos con nuestros perros ha evolucionado de ser meros compañeros de trabajo (es decir, el perro guarda de la casa) a ser confidentes y hasta terapeutas emocionales. Los debates sobre si los perros absorben el amor familiar o lo distribuyen han inundado las redes. ¿Estaremos, quizás, utilizando a nuestros perros como una excusa para no aumentar la familia humana, o están simplemente remplazando un rol que antes ocupaban los humanos?
Cambios demográficos y su impacto emocional
Los cambios culturales y demográficos han traído consigo muchas complicaciones en nuestras construcciones sociales. La población joven se enfrenta a retos que sus padres ni siquiera imaginaron. Y aquí está el punto clave: los animales de compañía, como los perros, son una fuente de apoyo emocional vital. En un contexto donde el contacto humano a menudo se reduce, ellos parece que están aquí para cumplir las necesidades afectivas básicas.
Baranda señala que “los perros han ganado protagonismo en una sociedad donde la red social de la persona y el contacto directo con los demás se ve a menudo reducido”. Sin duda, somos seres sociales, pero ahora más que nunca, los perros cumplen un rol crucial. ¿Quién puede negarlo después de un largo día de trabajo? Volver a casa y encontrar esa cola que no deja de moverse es, para muchos, una inyección de felicidad instantánea.
Las responsabilidades de tener un perro versus un hijo
No se puede negar que tener un perro es más asequible que tener un hijo en muchos aspectos. Sin embargo, hay quienes ven a los perros como un “acompañante” que satisface las necesidades emocionales sin la carga de la responsabilidad parental profunda. Pero, de nuevo, este argumento pisa un terreno delicado. ¿Acaso tener un perro no conlleva responsabilidades propias? Algo tan básico como pasear a tu perro puede ser quizás tanto un ejercicio físico como un reto logístico, a menudo más arduo que cambiar un pañal.
Imagínate que llevas a tu perro a un parque y se lanza a jugar con otros perros. Esa explosiva alegría puede parecer un caos absoluto, pero es parte del paquete. En este sentido, los perros cuentan con personalidad, necesidades y, créanme, ¡no les gusta que los dejen solos en casa! Así que la carga emocional y física es similar, aunque quizás menos compleja.
La conexión emocional y social
Al final del día, muchos adoptan un perro porque buscan conexión, no solo con el animal, sino también con la comunidad. Los parques para perros se han convertido en lugares de reunión, donde los dueños se encuentran y socializan. Entonces, surge la pregunta: ¿están los perros promoviendo la natalidad de otra forma? Conocerse en el parque de perros puede llevar a una amistad, un matrimonio y, quién sabe, ¡un bebé!
El futuro de la natalidad: ¡perros bienvenidos!
Los datos están ahí y la confluencia de la vida moderna es clara. Mientras la tasa de natalidad sigue descendiendo y nuestras caninas mascotas disfrutan de un estatus de casi celebridad, los perros parecen no ser un obstáculo real en la decisión de tener hijos. Más bien, están ahí para ofrecer compañía y amor incondicional, algo que, en este mundo caótico, todos valoramos.
Quizás la realidad es que, más que enemigos en la guerra de la natalidad, los perros son nuestro apoyo emocional. Son los compañeros que, en muchos casos, nos ayudan a enfrentar la vida y a buscar ese amor que, más tarde, podría ser compartido con los bebés que decidamos tener. En definitiva, los perros son mucho más que simples mascotas: son parte de la nueva estructura familiar que, lejos de rechazar a los niños, se adapta y se complementa. Así que, la próxima vez que escuches que los perros están afectando la tasa de natalidad, recuérdales a todos que los perros son una parte importante de la vida humana… ¡y de nuestras cenas familiares!
Y tú, ¿tienes un perro? ¿Crees que ha influido en tu decisión de formar una familia? ¡Cuéntame en los comentarios!