El mundo de los supermercados es un campo de batalla constante. Una simple referencia a los números y cifras puede dejar a cualquiera mareado, pero hoy simplemente no podemos pasar por alto el viaje emocional y financiero que ha tenido que sortear Dia el año pasado. ¿Qué ha pasado exactamente en sus finanzas que pudo haber hecho que sus números se tambalearan y luego se estabilizaran? La respuesta es tan intrigante como compleja.
Un año marcado de altibajos
Vamos a ser sinceros: si hay algo que caracteriza al 2024 para Dia, son los altibajos como una montaña rusa. La compañía reportó una pérdida neta de 79 millones de euros. Sí, 79 millones. Para ponerlo en perspectiva, eso es como decir que has perdido el dinero suficiente para comprar un pequeño yate, o al menos una muy buena colección de vinos. Esto no es sólo un número; representa las decisiones difíciles y la realidad del mercado en un entorno global cambiante.
¿Cómo llegamos a este punto? La respuesta se encuentra en el impacto de la situación del mercado argentino y en la venta de su negocio en Brasil, un movimiento que obviamente no fue el más favorable. En el primer semestre de 2024, Dia vendió su filial en Brasil por la sorprendente cantidad simbólica de solo 100 euros a MAM Asset Management. Ahora, uno podría preguntarse, «¿qué demonios pasó?» Al igual que en las películas de terror, aquí es donde la historia se oscurece, resultando en una pérdida de 107 millones de euros.
Sin embargo, la historia no termina ahí. Si este impacto se excluyera, el saldo de ventas en España y Argentina habría terminado en un sorprendente número positivo de 39 millones. Curiosamente, a pesar de las adversidades, los ingresos totales de la compañía alcanzaron los 5.898,9 millones de euros, un impresionante 17,7% más que el año anterior. ¡Impresionante, ¿no?!
La batalla en Argentina
Hablando de la situación argentina, no es un secreto que el país enfrenta una inflación que podría asustar a cualquiera. En palabras simples, la economía está pasando por una tormenta perfecta. La compañía reportó un resultado negativo de 31 millones de euros. Si realizar compras en Argentina en este momento fuera un deporte, Diríamos que Dia está “en la banca”.
A pesar de todo, hay algo que celebrar: ¡las cifras de ingresos netos alcanzan los 1.615 millones de euros! Esto representa un mejora notable de casi el 70% respecto al año anterior. ¿Pero qué significa eso en términos de compras? Bueno, en términos de cambio de divisas, el panorama es menos optimista; los ingresos a tipo de cambio actual han retrocedido un 5,6% y en cifras comparables, casi un ¡17%! Es como subir un peldaño solo para tropezar con la siguiente escalera.
El resurgimiento en el mercado español
Si Argentina fue el lugar de los cuellos de botella, España ha sido como un manantial de buenos deseos. Las ventas netas en este mercado cifraron en 4.262,8 millones de euros, un incremento del 5,3%. Esto es un signo de esperanza, amigos. La gente sigue comprando y, lo mejor de todo, el número de clientes ha aumentado un 17%.
¿Alguna vez te has preguntado cómo se mantiene el ritmo en esos días en los que el supermercado parece una fiesta de locos? Tal vez el secreto radica en la renovación del 95% de sus tiendas. Hacia el final del año, Dia contaba con un total de 2.302 tiendas, de las cuales 1.512 eran franquicias. Y, por si esto no fuera suficiente, la venta online alcanzó los 205 millones de euros, representando casi un 5% de las ventas en el país con un alza del 31% frente al año anterior.
Vamos, ¡esto es brindar por los pequeños momentos que a veces pasamos por alto! ¿Hay algo más satisfactorio que comprar en línea desde la comodidad de tu sofá, quizás con una taza de café en la mano?
La satisfacción en números y rentabilidad
Hablemos de la rentabilidad, porque aquí se pone interesante. El beneficio neto se quedó en 59 millones de euros, 23 millones menos que el año anterior debido a unos efectos fiscales extraordinarios. Pero no hay que perder la esperanza. El EBITDA llegó a rozar los 400 millones de euros. Eso, querido lector, es un buen signo de que todavía hay lata que raspar de la cabra, por así decirlo.
Como se destaca en las notas de prensa de la compañía, Martín Tolcachir, el consejero delegado de Dia, clamó que esos resultados “confirman el éxito de nuestra transformación y simplificación”. Y aunque eso suena a un buen mantra motivacional, las palabras provocan una reflexión: ¿quién no ha pasado por un proceso de transformación en algún ámbito de su vida?
Un futuro prometedor para Dia
El próximo objetivo: crecimiento
A medida que nos sumergimos en 2025, Dia no solo busca sobrevivir; quiere crecer. Planean presentar sus objetivos estratégicos el próximo 20 de marzo, lo cual significa que todos los amantes de los números y las inversiones deben tener una cita en su calendario. Estos planes pueden incluir “evaluar alternativas estratégicas orgánicas e inorgánicas”, lo que nos deja con la clara sensación de que están abriendo la puerta a futuras adquisiciones.
Dicho de una manera más sencilla: Dia está buscando oportunidades para crecer y ampliar su imperio. Quizás, en lugar de comprar el siguiente vestido lindo que vi en mi tienda favorita, yo también debería considerar invertirme en un supermercado. ¿Quién lo diría, que seríamos socios en la vida de otra manera?
Impulsando las finanzas
¿Y qué hay de la financiación que necesitan? A finales de 2024, Dia logró cerrar un acuerdo confirmando una nueva financiación por un total de 885 millones de euros, con un plazo de vencimiento que alcanza los cinco años. Este tipo de financiación les permitirá hacer movimientos significativos en el mercado, sin los límites que les imposibilitarían realizar compras previas.
¡Todo esto suena como una fiesta y yo quiero ser parte de ella! Imagina estar en una sala llena de emprendedores, escuchando sobre cómo transforman sus pérdidas en éxito. Cada risa, cada anécdota de esas que nos hacen sentir humanos.
Reflexiones finales
Un año en el ámbito empresarial puede ser difícil, pero también es un recorrido lleno de aprendizajes. El viaje de Dia en 2024 ha sido como subir una montaña rusa, llena de giros inesperados, pero también de momentos de euforia. Siempre se debe recordar que cada cifra, cada resultado, guarda una historia detrás.
Así que, a medida que se avanza hacia el futuro en 2025, sigamos el camino con optimismo; ¿quién sabe dónde nos llevará este viaje? Tal vez en el mundo de los supermercados, la única constante es el cambio, y cada desafío es una invitación para crecer más y mejor. Ahora es el momento de estar atentos a lo que está por venir. ¿Listos para la próxima vuelta de la montaña rusa?