El emocionante mundo del cine, donde las luces brillan y las historias se cuentan con pasión, se encuentra atrapado en una tragedia que apenas logra salir a la superficie. En las últimas semanas, hemos sido testigos de un acontecimiento que ha sacudido los cimientos de la Academia de Cine en España. Más de media docena de guionistas se han visto obligados a dimitir en un acto de protesta que no solo revela la fragilidad de la estructura del gremio, sino que también pone de manifiesto la gravedad de la violencia machista en nuestro entorno profesional. Y, como en toda buena historia, hay héroes y villanos en este relato.

La dimisión de los guionistas: un grito silencioso

Las sierras de un bosque revuelto son, a menudo, el escenario perfecto para que florezcan los problemas más profundos. En este caso, las dimisiones de varios guionistas han sido provocadas por la controvertida presencia del académico Luis María Ferrández González en la comisión de guion. Es una historia que muchos han querido ignorar, pero que el sindicato de guionistas ALMA ha decidido sacar a la luz, creando un eco que resuena en cada rincón del sector audiovisual. ¿Se puede realmente construir un futuro sólido sobre las ruinas de los escándalos del pasado?

Según un comunicado emitido el pasado miércoles por ALMA, las razones son claras: Ferrández ha sido acusado de agresión sexual por seis mujeres. Si ello no fuera suficientemente grave, la Academia ha optado por no apartarlo de su cargo, lo que ha resultado en la inaceptable decisión de más de seis guionistas de retirar su apoyo y su trabajo en los órganos de dirección. ¿Puede la creatividad florecer en un ambiente donde la confianza y la seguridad de sus miembros están en juego?

Un eco de voces en las redes sociales

La indignación no ha tardado en hacerse notar. La guionista Virginia Yagüe ha manifestado su apoyo a las víctimas en su cuenta de X (anteriormente conocida como Twitter). Su clamor de «solidaridad absoluta con las víctimas» y su exigencia de «un pronunciamiento público de la Junta Directiva» resuena en la comunidad. ¿Qué nos dice esto sobre el liderazgo en la Industria? Ya han pasado tres años desde que las primeras acusaciones contra Ferrández salieron a la luz, pero su presencia sigue pesando como una losa en el corazón de la Academia.

La sombra de Luis María Ferrández

Luis María Ferrández no es un nombre cualquiera en el mundo del cine; ha sido candidato al Goya por su corto «Hemisferio» y ha trabajado como director en «La pantalla herida» y «La noche en que una becaria encontró a Emiliano Revilla». Detrás de este apodo de eminente guionista, hay un historial de acusaciones muy serias. No es fácil olvidar que algunas de sus víctimas eran alumnas que confiarían en él para guiar su camino en el difícil mundo del cine. A veces, en el ámbito académico, los mentores juegan un papel crucial, pero ¿qué sucede cuando ese mentor se convierte en el monstruo?

¿Puedes imaginar la presión que enfrentan las mujeres al tener que decidir entre seguir adelante en una industria que parece proteger a quienes abusan del poder o arriesgar su carrera al hablar? Es un dilema horrible que muchos han enfrentado, y no solo en el cine. Desafortunadamente, este tipo de situaciones se repiten en muchos sectores.

Una respuesta tardía a un problema persistente

A pesar de la gravedad de la situación, el silencio de la Academia de Cine y del Ministerio de Cultura es profundo. Han pasado casi tres años desde que estas denuncias se hicieron públicas. Sin embargo, recientemente se lanzó la Unidad contra la Violencia Machista, un intento por abordar las quejas de violencia machista en el sector audiovisual de manera confidencial y gratuita. Pero, sinceramente, ¿no debería haber actuado antes? ¿Es posible que esta nueva unidad solo sea un intento de apagar un fuego que ya se ha esparcido?

Aunque se aplaude el esfuerzo, el verdadero cambio debe ir más allá de la creación de unidades y comités. Debemos preguntarnos, al final del día: ¿dónde está la verdadera justicia para las víctimas que han visto sus carreras arruinadas y sus sueños desvanecidos?

Las historias que nos mueven

Dentro de este mar de decepción y desánimo, las historias individuales de las víctimas son las que resuenan. Al conocer detalles de sus experiencias, se hace evidente el impacto emocional que este tipo de situaciones causa. La vida de una persona puede cambiar radicalmente por la acción insensible y egoísta de otros.

En la lectura de las experiencias de estas jóvenes guionistas, me encontré recordando una anécdota personal. Hace algunos años, en una charla sobre la importancia de la mentoría en la industria, conocí a un joven cineasta que había sido víctima de un abuso sistémico en un entorno que, a la vista de todos, parecía ser un espacio seguro y profesional. Su valentía al contar su historia inspiró a otros a romper el silencio. ¿Es eso lo que se necesita, una voz que empuje a los demás a dejar de lado sus miedos y a unirse a una causa mayor?

Hacia un futuro más inclusivo

Si bien enfrentamos un camino lleno de obstáculos, no todo es desolador. La creciente conciencia sobre la violencia machista está llevando a cambios, aunque lentos, en la industria del cine. Las redes sociales han servido como plataforma para que las voces antes silenciadas se escuchen y se reconozcan.

Además, la comunidad cinematográfica ha comenzado a alinearse hacia un cambio más inclusivo y respetuoso. Las alianzas que se están formando entre profesionales dejan la puerta abierta a nuevas oportunidades. Tal vez, algún día, el cine será un espacio donde cada talento pueda florecer sin miedo.

¡Quién sabe! Quizá algún día, mientras disfrutamos de una buena película, recordemos que esa historia de éxito fue posible porque muchos se unieron para derribar las barreras del silencio y el miedo.

Reflexión final: el poder de la verdad

Quizá el hashtag #MeToo no se convierta en un eco del pasado. Tal vez sea el inicio de un nuevo capítulo en el que se haga justicia a quienes han sido vulnerados. La construcción de una industria cinematográfica segura y saludable no es solo responsabilidad de los productores o ejecutivos. Cada uno de nosotros tiene el poder de cuestionar, de alzar la voz y, más importante aún, apoyar a quienes se atreven a contar su verdad.

Como guionistas, como cineastas, como personas, debemos aspirar a escribir una nueva narrativa. Una que no solo celebre el talento, sino que también valore la seguridad y el respeto por encima de todo. Y sí, se necesita un trabajo constante, pero estoy seguro de que podemos construir un entorno donde todos, independientemente de su género, se sientan valorados y respetados.

Así que, cuando pienses en el futuro del cine, recuerda que cada historia cuenta, cada voz importa y, sobre todo, la verdad siempre encontrará su camino hacia la luz. ¡Hasta la próxima proyección!