La moda puede ser volátil, los estilos cambian como la temperatura en un día de primavera, pero hay ciertas cosas que se mantienen firmes, como el imperio de Inditex y la figura de su fundador, Amancio Ortega. La reciente visita de la colaboradora de televisión Carmen Lomana a las instalaciones de Inditex en Arteijo, A Coruña, ha reavivado el interés en esta gigantesca empresa y su cremoso entorno laboral. A través de sus comentarios en su columna de ‘La Razón’, Lomana nos ofrece una perspectiva única y empática sobre su experiencia en la sede.
Una visita inesperada y gratificante
Imagina ser invitado a la casa de un amigo que se ha vuelto increíblemente exitoso; esas que son tan grandes que podrías perderte en una parte del comedor mientras buscas el baño. Así se sintió Lomana al entrar por las puertas de Inditex, donde, según ella, las palabras «perfección, belleza y ambiente de trabajo» son más que solo una descripción.
«Puedo asegurarles que no tengo palabras para explicar la perfección, belleza y el ambiente de trabajo que allí encontré», escribió Lomana, y honestamente, creo que nunca había tenido una experiencia laboral tan perfecta que asimilarla con una visita a Disneylandia.
Mientras paseaba por las instalaciones, se dio cuenta de que no era solo un espacio físico, sino un vibrante crisol donde personas de 60 nacionalidades diferentes trabajaban en armonía. Es casi como una versión extendida de la idea de un ‘equipo diverso’, pero conectada a la capacidad de vestirnos bien.
La alegría y creatividad como protagonistas
¿Alguna vez has visto a un grupo de bailarines ensayando? El caos inicial da paso a la perfecta sincronía. Así es como Lomana describió el ambiente en Inditex: alegría y creatividad. Y no es de extrañar. Para aquellos que hemos trabajado en empleos donde la monotonía es la norma, escuchar sobre un lugar donde hay risa y colaboración puede parecer casi un cuento de hadas.
Una pregunta que me surge es: ¿cómo crean esa cultura en un lugar que emplea a más de 5,000 personas? ¡Debe ser un arte! Tal vez tengan entrenadores de risa o terapeutas de felicidad. O simplemente, saben que el bienestar laboral impacta directamente en su bottom line, que es un término financiero sofisticado para decir que mejorar la moral de los empleados mejora las ganancias. Suena como un buen negocio desde cualquier ángulo.
Amancio Ortega: el hombre detrás de la marca
Un aspecto que no pasó desapercibido para Lomana fue la figura de Amancio Ortega, el fundador de Inditex y, según Forbes, el hombre más rico de España. En su columna, no solo elogió su capacidad empresarial, sino que enfatizó su carácter humano y generoso.
La verdad es que, en un mundo donde los multimillonarios tienden a ser percibidos como alienígenas con bolsillos profundos, Ortega es un punto brillante. Su enfoque en la sostenibilidad y la responsabilidad social parece estar más alineado con el de un benefactor que con el de un simple magnate.
Un agradecimiento sincero
Lomana expresó su gratitud hacia Marta Ortega, actual presidenta de Inditex, no solo por la invitación, sino por la sencillez y calidez que reflejó durante la visita. En un mundo lleno de celebridades distantes, escuchar que estas figuras se mantienen conectadas con sus raíces es un bálsamo para el alma.
Ella menciona que se sentía «una privilegiada» por haber podido ingresar a un mundo que rara vez recibe visitantes. Hay algo poético en un lugar que, a pesar de su tamaño, se siente acogedor y humano. ¿No es eso lo que todos buscamos en nuestros lugares de trabajo?
La abrumadora grandeza de los premios
En su reflexión, Lomana mencionó que Ortega debería recibir el Premio Princesa de Asturias. Para quienes no están familiarizados, estos son galardones que se otorgan anualmente a personas o instituciones que han contribuido significativamente al bienestar social o al progreso en campos como la ciencia, la cultura y la paz. En este sentido, el legado de Ortega resuena como un tambor, pues su contribución a la sociedad va más allá de los números.
¿Y qué premiaría eso, piensas? Quizás un hombre que crea miles de empleos y ofrece tecnología oncológica, que también construye residencias para ancianos, merece no solo aplausos, sino una standing ovation. Es como si Ortega estuviera constantemente haciendo una llamada de atención para que no olvidemos que la riqueza no es solo una cifra, sino una responsabilidad.
Un nuevo modelo a seguir
El modelo de negocio de Inditex ha sido aclamado a nivel global. Lomana comenta sobre cómo Ortega ha demostrado que se puede tener éxito y, al mismo tiempo, ser accesible y humano. En tiempos donde parece que se valoran más las cuentas de Instagram que las historias de vida, este recordatorio es fundamental.
En mis años de experiencia, he visto muchas empresas que intentan replicar su éxito sin entender la esencia que realmente hace que un modelo de negocio triunfe. No es solo sobre lo que vendes, sino sobre cómo lo haces. Mientras que Inditex se apoya en un fuerte sentido de comunidad y responsabilidad, otras empresas podrían aprender de esto al centrarse más en las relaciones que construyen, además de los productos que venden.
Las palabras de Lomana
Al final de su columna, Lomana deja claro que considera a Ortega un referente nacional. Expresar la admiración que siente hacia él en tiempos recientes, donde las figuras empresariales son a menudo vistas con escepticismo, es un acto de nobleza. Ella enumera varias características que valora en él, como la humanidad, generosidad y esencial simplicidad de carácter.
Sin embargo, lo que me resulta más interesante son las implicaciones de sus palabras. Cuando considera que Ortega debería recibir un título nobiliario, está sugiriendo que el impacto que tiene en la sociedad trasciende lo material.
De hecho, si el pensamiento sobre la riqueza cambia y se ve como una herramienta para mejorar el mundo, el papel de figuras como Ortega puede ser un excelente modelo para la futura generación de empresarios.
Reflexiones finales
En última instancia, la visita de Carmen Lomana a Inditex resuena más allá de la simple cortesía. Nos recuerda que hay empresas que no solo piensan en el dinero, sino que también se centran en las personas. Amancio Ortega, con su legado, se presenta como un gigante no solo en el mundo empresarial, sino también en el de la responsabilidad social.
Así que la próxima vez que hagas shopping y veas la etiqueta de Inditex en tu ropa, recuerda que estás apoyando un modelo de negocio que es tanto un ejemplo de éxito empresarial como una lección de humanidad. Y eso, amigos míos, es lo que realmente vale la pena celebrar.
¿Y tú, crees que la generosidad debería ser un requisito para ser considerado un gran empresario? Aquí entre nos, más allá de los lujos, una buena acción vale más que un buen par de zapatos. ¿No crees?