En un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados y la conectividad digital es casi una segunda naturaleza, Ryanair ha decidido dar un paso audaz hacia el futuro. Michael O’Leary, su infame CEO, anunció recientemente en una rueda de prensa que la aerolínea planea eliminar las tarjetas de embarque físicas en un esfuerzo por facilitar aún más el proceso de embarque. Pero, ¿realmente estamos listos para esta revolución digital? Vamos a desglosar todo esto.

La evolución del embarque aéreo

No hace tanto tiempo, la experiencia en el aeropuerto era muy diferente. Recuerdo mi primera vez volando solo, todo un hito en mi vida, que celebré con una ventana de café y la novela «El Alquimista». Aquel día tenía estampada en mi mente la imagen de los mostradores de facturación, donde el bullicio y el caos reinaban.

Cada pasajero con sus maletas, esperando su turno mientras ansiedad y emoción competían entre sí. Sin embargo, los tiempos han cambiado. Ahora, más del 60% de los pasajeros de Ryanair ya utiliza la web o la app para el check-in. ¡Qué locura! Y no es tonto de parte de Michael O’Leary, quien espera que esa cifra llegue al 100%. Pero, ¿es esta transición al 100% digital una buena idea?

La estrategia behind the scenes

O’Leary promete que para mayo de 2024, Ryanair eliminará completamente los mostradores de facturación, lo que significa que los pasajeros tendrán que hacer el check-in digitalmente. ¡Adiós a esas largas filas de espera! Sin embargo, hay algo que me inquieta. ¿Qué pasa si de repente no tienes acceso a tu móvil? ¿Un fallo de batería, tal vez?

O’Leary intenta calmar nuestras preocupaciones, asegurando que la empresa mantendrá nuestros documentos de viaje y asientos, o al menos esto es lo que dice. Aunque, sutilmente, tengo la sensación de que esa tranquilidad es un poco menos que un cable conectado a un teléfono en modo «reparación sine die».

Apostar por un modelo completamente digital tiene sus pros y contras. Por un lado, es mucho más eficiente y elimina papel, lo cual es genial para el medio ambiente. ¡Respetemos al planeta! Pero, por otro lado, la dependencia total de la tecnología plantea riesgos.

Ventajas de la digitalización

Primero lo primero: eficiencia. No hay nada más frustrante que buscar tu tarjeta de embarque en la última segunda, especialmente mientras el personal te lanza miradas de desaprobación porque estás atrasado. Con la eliminación de las tarjetas físicas, Ryanair espera no solo facilitar el proceso sino también mejorar los tiempos de embarque y despegue.

Además, si alguna vez has tenido que lidiar con la tasa de facturación de 55 € (y 30 € desde España, que a mí me ha parecido un robo a mano armada), seguramente verás esto como una bendición. Una buena risita nerviosa y un ¡menos es más! nos viene al pelo en este tema.

Desventajas de ser digital

Pero, como mencioné antes, hay claros inconvenientes. En primer lugar, la falta de alternativas. No todos somos unos ninjas tecnológicos. Qué pasa si te quedas sin batería o tu smartphone decide hacer una de las suyas y se apaga repentinamente. “¡Ayuda, no tengo mi tarjeta de embarque!», gritarías en pánico.

O’Leary nos asegura que ellos pueden comprobar nuestros documentos en la puerta, pero… ¿quieres ser ese pasajero que se convierte en la estrella de la obra de teatro tragicómica en el embarque? Por favor, no. Sin mencionar que hay aeropuertos en los que las tarjetas de embarque impresas seguirán siendo necesarias, como los de Marruecos, Turquía y Tirana, Albania. Así que, más te vale tener como plan B el viejo y confiable papelito de tarjeta de embarque.

La evidencia es clara: el cambio ya llegó

No somos los únicos que hemos notado este cambio. A medida que emergen nuevos modelos de negocio en la industria de la aviación, múltiples aerolíneas están implementando tecnologías diseñadas para reducir el tiempo en el aeropuerto. En este sentido, Iberia y Vueling también están trabajando en un enfoque más digital. El futuro parece estar a la vuelta de la esquina.

El avance hacia la digitalización no solo está ocurriendo en el mundo de la aviación, sino en muchos otros mercados. Desde la banca hasta las compras minoristas, los consumidores están cada vez más acostumbrados a realizar transacciones a través de aplicaciones y sitios web. Entonces, ¿por qué no debería el sector aeronáutico seguir esta tendencia?

La importancia de la empatía

Hablemos un poco más sobre la empatía. Gracias a Dios, O’Leary ha considerado un hecho importante: que las personas tienen distintas necesidades. El proceso de volar no es solo un viaje de A a B. Es la experiencia de nostalgia, aventura o incluso un viaje por motivos de trabajo. Cada persona que cruza las puertas del aeropuerto tiene una historia, y esas historias no siempre se conectan con el uso de un dispositivo móvil.

En nuestra vida cotidiana, me parece maravilloso cómo la tecnología puede hacernos la vida más fácil; pero también es fundamental prestar atención a aquellos que no se sienten cómodos con este boom digital. La tecnología debe servir a todas las personas, no solo a las más hábiles. Desde la persona mayor que nunca ha hecho check-in por una app hasta el viajero ocasional que solo voló una vez en su vida.

¿Qué reservas tenemos?

Con todo esto en mente, es fácil preguntarse: ¿Es este el camino correcto? O’Leary tiene la confianza de que todos están listos, pero la realidad es que las reservas son muchas. Quizás todos estamos un poco cansados de tener que depender de nuestros dispositivos para cosas tan básicas como un vuelo.

Es cierto que las aerolíneas, incluyendo Ryanair, buscan optimizar costos, pero eso no significa que deban sacrificar la diversidad en sus métodos de embarque. Deben recordar que no todos estamos idealmente conectados al sistema digital; el mundo está lleno de personalidades que prefieren la comodidad del papel. ¡Sin embargo, aquí estamos!

Reflexionando sobre el futuro de los aeropuertos

Las aerolíneas siempre están en busca de nuevas formas de innovar y entregar un mejor servicio. La necesidad de adaptarse a una nueva normalidad es urgente. ¿Qué pasa si algún día la experiencia de volar se asemeja al proceso de comprar un café en tu bar favorito? Rápido, simple y, sobre todo, sin complicaciones.

Las empresas deben preguntarse: ¿Están nuestros clientes listos para el cambio? No se trata solo de eliminar el papel, sino de garantizar una transformación que beneficie a todos. La digitalización ofrece enormes posibilidades, pero también plantea desafíos. ¿Estamos dispuestos a abordarlos?

La conclusión no es sencilla

Finalmente, hay que recordar que convencionalmente siempre habrá riesgos y recompensas. Yo, como cliente leal de Ryanair y amante de los viajes, puedo ver las ventajas que la digitalización trae, pero también reconozco que no todos comparten mi entusiasmo, ni deberían tener que hacerlo.

Así que, si decides volar en un futuro próximo y te enfrentas a un encuentro con la app de Ryanair, dale una oportunidad. Quizás lo termines disfrutando. Pero, mientras tanto, no olvides cargar tu móvil y, sobre todo, nunca desestimes la importancia de la experiencia humana en un mundo lleno de pantallas.

En resumen, el futuro de la aviación es digital, pero también puede preservar un poco del encanto antiguo si equilibramos las expectativas del viaje moderno. ¿Estás listo para despegar hacia el futuro?