La limpieza urbana es un tema que, no importa cuánto lo intentemos, siempre termina generando debates y críticas apasionadas. Solo hay que imaginarse un ciudadano desenfrenado señalando un contenedor que ha pasado de ser verde esperanza a verde desesperanza. Pero, ¿qué hay detrás de la limpieza de nuestras ciudades? Hoy, nos adentraremos en la comparativa entre dos empresas de limpieza que operan en Andalucía: Lipasam en Sevilla y Limasam en Málaga.

Un poco de contexto sobre Lipasam y Limasam

Para aquellos que no conocen estos términos, Lipasam es la empresa municipal que se encarga de la limpieza y la gestión de residuos en Sevilla, mientras que Limasam realiza las mismas funciones en Málaga. Era en la época en que estudiaba en la universidad en Sevilla, y recuerdo un día en el que, tras una multitudinaria fiesta de feria, «encontré» más basura que gente en las calles. En fin, eso es vida de estudiante.

Ahora, volviendo al presente, la competencia entre estas dos entidades es más que un simple juego de palabras. Se están jugando la economía, la tecnología y, sobre todo, la percepción pública de cómo debe ser nuestra vida urbana. Así que, ¡agárrense que vienen curvas!

El presupuesto: ¿Quién tiene más?

En 2024, Lipasam aprobó un presupuesto considerablemente elevado, con un incremento impresionante para el 2025. Se espera que la inversión del Ayuntamiento sevillano en Lipasam alcance los 129 millones de euros, un 40% del total destinado a los servicios públicos. La obtención de recursos adicionales ha llevado a la compra de nuevos vehículos, la modernización de la maquinaria, y hasta la incorporación de nuevos contenedores. ¿Quién lo diría?

Por otro lado, Limasam se trepa al cajón de la competencia con un presupuesto que asciende a 151,7 millones de euros para el mismo año. Esto se traduce en una diferencia de 22 millones de euros a favor de Málaga. Y aquí es donde surge una pregunta inevitable: ¿por qué Sevilla, con más habitantes, tiene un presupuesto inferior al de Málaga? Ah, la política, el eterno misterio.

Comparaciones que hacen fruncir el ceño: ¿Quién hace más?

En el día a día, Sevilla y Málaga tienen similitudes palpables en sus servicios. Ambas ciudades lidian con la limpieza viaria, la recolección de residuos y la gestión de eventos masivos. Sin embargo, cuando nos sentamos a comparar, las cifras pintan un cuadro que nos deja reflexionando.

En cuanto a los números de empleados, Málaga tiene una plantilla de 1,812 trabajadores, frente a los 1,698 de Lipasam. ¡Eso es un operario por cada 324 malagueños contra uno por cada 403 sevillanos! ¿Acaso trabajo más duro equivale a resultados más limpios? Tal vez, o tal vez también se trate de un problema de organización y recursos. Quién sabe, ¿verdad?

Además, recordemos que a este último número hay que añadir los trabajadores temporales que Lipasam contrata para eventos especiales. ¡Listillo! En momentos de celebraciones como la Feria de Abril, las calles parecen un carnaval de basura. Pero no son solo los sevillanos los que dejan rastro; la ciudad recibe más de 6 millones de pernoctaciones, junto con una gran oleada de estudiantes universitarios y residentes del área metropolitana. Aquí me imagino a los responsables de Lipasam mirando la enorme contribución de Málaga y pensando en un «¿y nosotros qué?».

Estrategias de limpieza: ¿externalización vs. municipalidad?

Una de las estrategias que han seguido algunas ciudades, como Bilbao, Valencia o Zaragoza, ha sido la externalización de sus servicios de limpieza. La idea básica detrás de esto es simple: si contratas a una empresa privada, estableces métricas de cumplimiento y, si no las cumplen, se les puede cortar el suministro del contrato. Esto ha funcionado bien en varios lugares, pero plantea un dilema moral que podría dar de qué hablar: ¿Deberíamos dejar la limpieza urbana en manos privadas?

Por otro lado, Sevilla ha decidido mantener su empresa municipal. Aunque muchos defienden que esto permite un mayor control y calidad en la limpieza, los números parecen jugar en contra. La evidentemente distante comparación con Málaga hace reflexionar sobre el enfoque adoptado por el Ayuntamiento hispalense.

Innovación y modernización: ¿quién tiene la última tecnología?

Aquí es donde las cosas se calientan un poco. Las inversiones de ambos ayuntamientos han ido hacia la modernización de sus flotas de vehículos y maquinaria. Lipasam busca nuevas barredoras y ha aprobado la construcción de una nueva nave para almacenamiento.

La pregunta que me viene a la mente es: ¿Estamos hablando de tecnología de punta o simplemente de una limpieza a escuadra? Uno no puede evitar pensar en las imágenes de los camiones de limpieza que parecen sacados de una película de ciencia ficción.

En este sentido, cualquier inversión debe ser para mejorar la calidad del trabajadores. Las condiciones laborales son importantes, y no podemos olvidar que detrás de cada operación de limpieza hay personas que realizan un trabajo duro y necesario. Aunque no siempre se les vea, cada vez que uno pisa un espacio limpio, es gracias a ellos.

Desafíos en la limpieza urbana: lo que se viene

Aunque a menudo miramos las comparativas a nivel de personal y dinero, es crucial también sopesar los desafíos futuros que enfrentan ambas empresas. Desde el cambio climático hasta la sostenibilidad, se viene un giro de 180 grados en lo que a estrategias de limpieza se refiere. ¿Estás listo para ello?

La gestión de residuos se convierte en un tema espinoso. Lo que antes se enterraba, hoy nos reta a repensar nuestra relación con la basura. Las nuevas normativas ya no permiten tratar la limpieza como algo más que una serie de tareas; es un verdadero puzzle en el que cada pieza cuenta.

Reflexiones finales: ¿será suficiente?

En resumen, la discusión sobre Lipasam y Limasam no es solo sobre números y estadísticas. Es una cuestión de cómo queremos vivir en nuestras ciudades. La importancia de la limpieza urbana va más allá de un simple contrato: se trata de crear un espacio común donde todos puedan prosperar.

Ahora, puede que te preguntes: ¿debe ser la limpieza 100% municipal o es mejor dejarlo en manos privadas? ¿Qué opinas tú de todo esto?

La forma en que las ciudades manejan la limpieza nos afecta a todos. Por eso, la próxima vez que veas un vertido en una calle, una bolsa de plástico volando a merced del viento o el desgastado asfalto, piensa en Lipasam y Limasam. Piénsalo como una conversación sobre el valor que le damos a nuestro entorno. Al final del camino, ¡todos somos parte de esta ciudad! Ahora, ¿quién quiere un café?