El reciente regreso de Donald Trump a la política estadounidense nos ha dejado, como mínimo, a todos con la boca abierta. Si eres como yo, probablemente te estés preguntando: ¿Qué nos depara esto en términos económicos, sociales y políticos? Así que, saca las palomitas y prepárate para un recorrido por el fascinante y complicado laberinto que es la economía global actual, ante la sombra de un nuevo mandato de Trump. He tenido mis propias experiencias con las elecciones, y sé lo confusas y emocionantes que pueden resultar. Pero, ¿entramos en el tema?
El dilema de la economía: ¿es solo «la economía, estúpido»?
A lo largo de la historia, hemos escuchado repetidamente que «es la economía, estúpido». Esta frase resonaba con fuerza durante la campaña de Bill Clinton. Pero hoy, con Trump de vuelta en el centro del escenario, ¿sigue siendo tan relevante? Según Pol Antràs, un economista de prestigio y profesor en la Universidad de Harvard, la economía es, sin duda, un factor clave, pero no es lo único que ha jugado un papel en el ascenso de Trump.
Anécdota personal: Recuerdo en 2016 cuando un grupo de amigos me dijo que iba a votar por Trump, porque parecía tener un enfoque pragmático sobre los problemas económicos. Claro, a mí me pareció un poco alarmante. ¿De verdad pensaban que el magnate inmobiliario iba a resolver nuestros problemas económicos? Mi confusión fue tal que traté de despistarme pidiendo una cerveza. Pero volviendo al presente, Antràs ilustra que detrás de la crisis económica, también se encuentran factores sociales que han capturado la atención del votante medio de EE. UU.
Factores sociales: el caldo de cultivo para Trump
La inflación está afectando no solo a América, sino también a Europa. Una percepción de inseguridad frente a temas sociales y una falta de distanciamiento del ala más radical del Partido Demócrata ha empujado a muchos votantes hacia Trump, según Antràs. Es como si un grupo de amigos se estuviera reorganizando en la sala, y, al final, terminan yendo a la fiesta con el tipo que tiene la música más ruidosa y las mejores luces de discoteca.
Pero, ¿qué está diciendo el mensaje que Trump promueve? Es muy curioso cómo algunas ideas liberales, particularmente en torno al tema de la “desfinanciación de la policía” o el llamado “movimiento woke”, se han puesto en la palestra. ¿No es irónico que discursos tan radicales puedan alejar a la clase media del Partido Demócrata, haciéndola mirar hacia la derecha?
Ciertamente, esta polarización puede dejar un impacto significativo en la próxima elección, y quizás deberíamos estar preocupados todos.
Políticas proteccionistas: la espada de doble filo
Hablemos de comercio y, más específicamente, de proteger a la industria estadounidense. Cuando Trump asumió el poder la primera vez, implementó aranceles sobre productos de origen chino y algunos otros. Si podemos ser honestos, la lógica detrás de esto es más complicada de lo que parece. En términos simples: ¡No al libre comercio en mis términos! La idea de un aumento del 10% en aranceles plantea una serie de interrogantes sobre la inflación y el costo del comercio mundial.
Personalmente, me imagino a los economistas discutiendo acaloradamente, tratando de averiguar quién realmente está pagando el pato. ¿Es el productor o el consumidor el que soporta los costos? La respuesta suele ser más confusa de lo que parece, y en este caso, parece que el costo lo termina asumiendo el ciudadano estadounidense. Pero, ¿de verdad es eso lo que queremos?
Consecuencias en la política fiscal
En el escenario económico post-Trump, la reducción de impuestos es otra de las promesas de la nueva administración. Este tipo de políticas, bien intencionadas o no, pueden cambiar el paradigma de la recaudación fiscal. Recuerdo haber leído un artículo fascinante sobre cómo los impuestos bajos no siempre generan crecimiento. ¿Acaso no es un poco contradicción? La lógica detrás de esta afirmación es innegable: a veces, un sistema fiscal con más carga puede llevar a un mayor ingreso por parte del gobierno. Pero en la mente de muchos, la idea de «menos impuestos» siempre parece más atractiva que la de «más servicios públicos».
Por otro lado, las políticas de gastos públicos y la reducción de agencias que muchos ahora proponen también intriguen. Si bien es cierto que el gobierno a veces se convierte en una máquina burocrática, algunas agencias son esenciales para mantener diferentes sectores funcionando. De todos modos, ¿quién puede negarlo? Una charlita con amigos sobre burocracia puede ser el arma secreta para preparar un largo monólogo sobre el presunto tiempo perdido en colas del DMV.
El impacto de la política migratoria
La política migratoria de Trump es otro aspecto que merece atención. Si bien una parte de la población respalda el control más estricto de la inmigración, hay muchas voces que claman por la necesidad de trabajadores que ocupen posiciones clave en la economía estadounidense y que, irónicamente, serían inmigrantes. Como inmigrante, esta es una cuestión cercana a mi corazón y a mi experiencia personal.
Imagina que tienes una cena con amigos en la que de repente se desvanece la pizza porque ni uno solo de tus amigos sabe hacerla. ¿No sería más fácil buscar a alguien que tenga esas habilidades? De una manera similar, EE. UU. ha estado lidiando con la falta de mano de obra en sectores como la atención médica, los servicios y más. Si Trump decide limitar la inmigración, el país podría perder talentos brillantes y eso nos debería hacer pensar dos veces.
Oportunidades para Europa: de los desastres vienen soluciones
Ahora, aquí es donde la cosa se pone interesante. Antràs menciona que esto puede ser una oportunidad para Europa. Imagínate a Europa como un adolescente en medio de una crisis de identidad, que se da cuenta de que tiene la oportunidad de salir adelante si juega bien sus cartas.
Mientras los aranceles se elevan en EE. UU., Europa podría posicionarse como un destino atractivo para empresas y talento. En vez de cerrarse como un tupperware en el fondo del refrigerador, Europa podría abrir sus puertas y atraer talentos e inversiones, convirtiéndose en un modelo de cooperación y libre comercio. Sin embargo, la política siempre juega un papel y los políticos se enfrentan a las presiones para tomar decisiones que podrían no ser las más acertadas.
¿No es sorprendente cómo los retos también pueden convertirse en oportunidades si se saben gestionar adecuadamente?
La mirada hacia el futuro
La economía global está en una encrucijada delicada, y todos parecen estar buscando el mapa más confiable. Desde el regreso de Trump, hay una creciente incertidumbre ¿Vamos hacia un futuro más proteccionista? Antràs lo advierte: las cadenas de suministro que hemos reconocido durante los últimos dos décadas son robustas. Así que, cuando algo sacude ese equilibrio, es probable que el efecto se sienta a largo plazo.
¿Estamos preparados para el cambio? O, por el contrario, ¿ayudará esta situación a Europa a fortalecerse y a encontrar nuevas oportunidades? Lo cierto es que el análisis de Antràs nos ofrece una visión crítica de lo que podría estar en juego en las próximas décadas.
Es inevitable que los problemas económicos trasciendan fronteras. La victoria de Trump, con su enfoque en la economía, plantea tanto interrogantes como oportunidades. Si algo queda claro, es que debemos estar atentos a los movimientos globales, y quizás, al final del día, también aprender a bailar un poco al ritmo de la música que suena desde Washington.
Así que, mantengamos los ojos abiertos y la mente activa. Hay un mundo lleno de posibilidades esperando mientras los líderes se enfrentan a redefinir el futuro de la economía global. ¿Quién sabe? Tal vez, al igual que en nuestras propias vidas, los grandes cambios que parecen desconcertantes al principio podrían abrir puertas a un futuro emocionante y lleno de nuevas oportunidades. ¡Salud por eso!