La gastronomía ha sido desde siempre un deleite para los sentidos, un arte culinario que ha llevado a los chefs a ser considerados artistas. Sin embargo, hay una faceta del mundo gastronómico que suele estar bajo la sombra de los fogones: la gestión de personas y experiencias en el ámbito del lujo. Ahí es donde entran en juego dos figuras fascinantes: Ángela Royo y Lydia Ibáñez, fundadoras de BAYA, una consultora que ha decidido revolucionar el sector de la alta gastronomía. En este artículo, nos adentraremos en su historia, los retos que enfrentan y su visión del futuro, todo ello con un toque de humor y anécdotas personales.

El oasis llamado caledonia: el encuentro con los líderes del lujo gastronómico

Recientemente tuve la oportunidad de visitar la sede de BAYA. La dirección me llevó a un edificio sorprendente en Madrid, conocido como Caledonia, un referente de sostenibilidad y diseño arquitectónico diseñado por el arquitecto Javier Ferrero. Desde el momento en que crucé las puertas, sentí que había entrado en un oasis en medio del bullicio de la ciudad. La conversación con Ángela y Lydia comenzó en un ambiente relajado y cargado de energía, como si estuviéramos a punto de compartir un café en la cocina de un amigo.

«Lo mejor de aquí es la noche», me confesó Ángela mientras miraba por la ventana hacia el jardín iluminado. «Es cuando los grillos comienzan a cantar y todo cobra vida».

De la alta gastronomía a la alta consultoría

Ángela y Lydia vienen de un mundo que podría parecer opuesto al de la gestión: la alta gastronomía. Ángela estuvo en el epicentro de la cocina trabajando para algunos de los chefs más reconocidos, mientras que Lydia sumergió su carrera en la alta hostelería de lujo en Inglaterra. Su encuentro no fue una mera coincidencia; ambas estudiaron LEINN (Liderazgo Emprendedor e Innovación), lo que les proporcionó una base sólida para adquirir habilidades de gestión y emprendimiento.

«Coincidimos en la carrera el primer día, y hasta hoy», cuenta Royo con una sonrisa que refleja no solo una conexión profesional, sino también una amistad sincera. En ese espacio conectado con la gastronomía de lujo, surge BAYA; una idea que toma forma ante la problemática de gestión de personas en un sector que tradicionalmente ha tenido el foco en la cocina, no en el talento y las experiencias.

¿Por qué la alta gastronomía necesita a BAYA?

La alta gastronomía, a lo largo de los años, ha enfrentado múltiples desafíos. Uno de los más importantes es el hecho de que «los chefs no son empresarios». Ellos pueden ser maestros en la cocina, pero muchas veces carecen de las habilidades necesarias para gestionar un equipo y maximizar la experiencia del cliente.

«Si un foodies quiere diversificar sus ingresos, pero no conoce el sector, nosotras le desarrollamos el proyecto al completo», enfatiza Lydia. Aquí es donde entra el valor añadido que BAYA aporta: un enfoque integral que abarca desde la gestión de equipos hasta el diseño de experiencias gastronómicas. «Montamos todo y te entregamos las llaves en mano», remarca Ángela con una satisfacción que se palpa en la sala.

El desafío de la rotación de personal en la alta gastronomía

Un tema recurrente en la conversación fue la alta rotación de personal en la industria. Lydia lo expone sin tapujos: «Una persona que trabaja en alta gastronomía dura alrededor de ocho meses». Este fenómeno no solo conlleva costes económicos, sino que también afecta negativamente al ambiente de trabajo y la gestión del talento.

«Me fastidia que digan que la gente joven no quiere trabajar», añade Lydia, destacando que la juventud actual prioriza sus necesidades y busca un propósito en su trabajo. En una época en la que muchos millennials y Generación Z buscan sentido en lo que hacen, resulta fundamental adaptar las ofertas laborales a sus aspiraciones.

La experiencia como eje central

En la conversación con Ángela y Lydia, está claro que la experiencia se ha convertido en el eje central de la gastronomía de lujo. «En el lujo todo gira en torno a la experiencia de las personas», subraya Ángela. Y lo que es más interesante es el reconocimiento de que diferenciar la experiencia según el cliente es crucial. Para algunos, el lujo puede ser simplemente disfrutar de un paseo por un huerto, recogiendo huevos frescos para hacer una tortilla. ¿Quién lo diría?

Las jóvenes emprendedoras creen firmemente en la segmentación del mercado como una de las claves para el éxito. A medida que la competencia aumenta, abarcar un público genérico se convierte en una receta para el fracaso.

La rentabilidad en la alta cocina: un tema espinoso

La cuestión de la rentabilidad en la alta gastronomía es un tema delicado. «El 60% de los restaurantes que abren, cierran en su primer año», comenta Ángela mientras se pasa la mano por el cabello con una mezcla de frustración y comprensión. Y es que la alta cocina enfrenta no solo la presión por mantenerse relevante, sino también la necesidad de adaptar sus precios.

A medida que el coste de los ingredientes y la calidad del servicio siguen en aumento, surge la pregunta: ¿es la democratización de la alta gastronomía un error? Lydia lo afirma con contundencia: «Cuando intentas abaratar, estás condenando a la alta cocina a un rincón oscuro». Quizás, solo quizás, deberíamos volver a pensar lo que el lujo realmente implica.

La búsqueda del talento en la alta gastronomía

Un aspecto reconfortante de la conversación fue su convencimiento de que hay personas dispuestas a trabajar en la alta gastronomía. «Hay personas que esto es su pasión y se quieren dedicar al 100%». Es un testimonio de que cuando las oportunidades se presentan y están conectadas con las aspiraciones personales, las cosas suceden.

La clave está en crear una hoja de ruta que conecte con los deseos y ambiciones de esas personas. «Si preguntas, te van a decir qué quieren, no es ciencia ficción», susurra Lydia con un guiño cómplice.

El futuro de BAYA: una mirada hacia adelante

Mientras hablábamos, el futuro de BAYA se dibujó con matices intrigantes. «Hace unos meses que tenemos en el equipo a Chiara, una absoluta crack italiana», dice Lydia. «Hemos comenzado a organizar eventos gastronómicos para marcas de alta costura». La fusión entre gastronomía y moda parece ser el próximo horizonte de la empresa.

«Nuestro liderazgo es humanista, orgánico», remarca Ángela, y eso se traduce en su manera de trabajar y dirigir a su equipo. Es una relación basada en el respeto y el crecimiento mutuo, donde el aprendizaje es un pilar fundamental.

¿Quién necesita normas cuando tienes pasión?

Por último, me quedé con una frase que encapsula el espíritu de la conversación. «Lideramos como se puede: hacemos un tándem de poli bueno y poli malo». Entre risas, se percibe la química entre ambas. Su enfoque no es rígido; es flexible, adaptándose a las situaciones y a las necesidades de quienes las rodean.

Ambas están construyendo no solo una empresa, sino un legado en la alta gastronomía. Con una sonrisa, saborearon la idea de que el lujo puede ir más allá de lo tangible y convertirse en una experiencia que transforme vidas.

Reflexiones finales

A través de conversaciones con Ángela Royo y Lydia Ibáñez, nos damos cuenta de que el futuro de la gastronomía de lujo tiene mucho que ver con la gente: la pasión, el compromiso y la experiencia. En un mundo cada vez más globalizado y competitivo, sus voces se alzan como un eco solidario entre las exigencias del sector.

¿Quién dijo que la gastronomía solo se trataba de alimentos? ¡Es todo un viaje! Un viaje que, con BAYA liderando el camino, promete ser inolvidable. Así que, la próxima vez que pienses en cenas de lujo, recuerda que detrás de cada plato bien servido hay un equipo apasionado, guiado por mujeres que están aquí para transformar la experiencia gastronómica tal y como la conocemos.