En el mundo tributario, donde los números a menudo parecen más confusos que la trama de una novela de misterio, un evento reciente ha sacudido las aguas. El Tribunal Supremo de España ha dictaminado que Hacienda no tiene el derecho a revisar a su antojo las deducciones fiscales aprobadas por el Ministerio de Ciencia. Esta decisión histórica no solo afecta el curso de muchos proyectos innovadores que datan de hace hasta 16 años, sino que también abre la puerta a una conversación importante sobre el futuro de la innovación fiscal en el país. Pero no se preocupen, amigos, no estoy aquí para darles un aburrido discurso fiscal. Vamos a explorar juntos este tema con un poco de humor, anécdotas y, sobre todo, claridad.
La batalla legal que nadie vio venir
Imaginemos que estamos en un bar, compartiendo una cerveza después de un largo día, y de repente hablamos de Hacienda y el Tribunal Supremo. ¿Qué tal eso? Suena emocionante, ¿verdad? Bueno, en realidad, la controversia comenzó cuando Hacienda decidió revisar sistemáticamente los informes de innovación que aprobaba el Ministerio de Ciencia. Por ejemplo, si alguna vez han hecho un proyecto de innovación tecnológica y han pasado por la experiencia de esperar la aprobación de Hacienda, saben lo frustrante que puede ser. Es como esperar que tu amigo traiga las birras después de que tú ya has pedido la comida. ¡Vamos, Hacienda, apúrate!
Según Sergio Lavandera, socio de PwC Tax & Legal, el sector estaba “muy expectante y positivo” ante este fallo. Pero, como en una partida de ajedrez, este movimiento del Supremo no es necesariamente el final de la partida; más bien, es un cambio de estrategia, ya que cada caso ahora deberá ser evaluado individualmente.
Un fallo monumental, ¿pero con condiciones?
Aunque el fallo ha sido recibido positivamente, hay quienes advierten de la necesidad de tomar un enfoque más cauteloso. Miguel Ángel Moriano, director de Ayming, plantea que se deben analizar cuidadosamente los matices de la sentencia. En otras palabras, estamos lejos de un camino despejado.
El Tribunal Supremo ha sentado precedentes al afirmar que la misma Administración no puede contradicirse. En un arrebato de lógica digna de Platón, los jueces comentaron que “no puede sostener que una actividad constituye innovación tecnológica y no lo constituye” y, francamente, todos podríamos tomar una lección de esta declaración. La coherencia es clave, tanto en Hacienda como en nuestras relaciones personales, ¿verdad?
La importancia de los informes vinculantes
Uno de los puntos más sorprendentemente dramáticos de este fallo fue la validez de los informes del Ministerio de Ciencia. Esos informes, que a menudo se ven como la última cena para muchas startups innovadoras, son ahora firmes en su “vinculación”. Esto significa que, a partir de ahora, Hacienda no podrá revisarlos arbitrariamente. Imaginen a Hacienda como ese amigo que siempre cree que sabe más que el chef sobre lo que se debería comer en su restaurante favorito. ¡Basta, Hacienda, ya está suficiente!
Víctor Cruz, director de Estrategia y Asuntos Públicos de Fi Group, ha subrayado lo contundente de este fallo. Según él, se cuestiona la capacidad de los técnicos de Hacienda para determinar qué es innovador y qué no. En un mundo donde la innovación se mueve a la velocidad de la luz, es complicado que alguien que no está en el campo logre identificar la esencia de un proyecto. Después de todo, no le pides a tu médico que te asesore sobre cómo arreglar un coche, ¿verdad?
Implicaciones para el sector innovador
Si el fallo del Supremo es generalmente positivo, ¿qué significa esto para el sector de la innovación en España? Hay opiniones encontradas. Por un lado, muchos creen que se abre una puerta a un marco fiscal más optimizado, lo que podría impulsar aún más proyectos innovadores. Sin embargo, otros advierten que la realidad puede ser un poco más compleja.
Algunos expertos coinciden en que este fallo plantea una oportunidad para revisar el marco fiscal, dándole la chance de actualizarse al ritmo de la tecnología actual. Sí, todos sabemos que el gobierno no es conocido por su rapidez, pero al menos la conversación se ha iniciado. La situación actual implica que España ya ha presentado más de 11,000 solicitudes de proyectos de innovación. ¿Quién no querría atraer más de esa energía innovadora?
La controversia de las deducciones fiscales: un rompecabezas
Hablando de disputas, hay una serie de interpretaciones que han arrinconado a muchas empresas. Un cambio reciente en Hacienda impide que las empresas utilicen deducciones fiscales en años distintos al año fiscal en el que fueron aprobadas. Antes, esto era sencillo, como pedir una “copa más” en el bar. Ahora, se requiere toda una rectificación en la declaración de impuestos, lo que puede ser lioso y, francamente, un verdadero dolor de cabeza, especialmente si tu certificador se ha demorado en preparar el informe.
Esta situación no solo aumenta la carga administrativa, sino que también hace que las empresas mantengan la documentación por más tiempo. ¿Se imaginan tener que revisar el archivo de impuestos de hace cinco años? No, gracias, prefiero organizar mi colección de papelitos de la tienda de esquina.
¿Hacia un futuro más colaborativo?
Entre las propuestas del Libro Blanco de la Reforma Fiscal de 2022, se destaca una sección dedicada al sector innovador que busca facilitar la venta de incentivos fiscales a terceros por parte de los beneficiarios. Esto suena genial en teoría, pero como siempre en política, las cosas pueden complicarse más de lo que parecen. La reforma tributaria en España es un laberinto donde pocos se atreven a entrar.
Aitor Veiga, otro socio de PwC Tax & Legal, menciona que este fallo podría ayudar a otros sectores que actualmente se enfrentan a conflictos similares entre los informes de las distintas entidades públicas y la Agencia Tributaria. Si lo miramos desde un ángulo positivo, tal vez este sea un peldaño hacia un sistema más alineado y colaborativo. La integración es clave, tal como en un buen grupo de música.
Mirando hacia adelante
La controversia fiscal que rodea a la innovación ha generado un entorno de incertidumbre para muchas empresas. Sin embargo, la reciente decisión del Tribunal Supremo abre espacio para una mayor claridad y colaboración entre Hacienda y el Ministerio de Ciencia. A medida que las autoridades fiscales y los innovadores se adaptan a estos cambios, todos podemos esperar un ecosistema más saludable para la investigación y el desarrollo en España.
Pero aquí viene la pregunta: ¿será suficiente este fallo para incentivar la innovación en un país que, para su propio bien, necesita avanzar? La realidad es que las empresas españolas ahora están más empoderadas para defender sus intereses. La autoconfianza puede que sea más efectiva que cualquier deducción fiscal.
Conclusión
La reciente decisión del Tribunal Supremo ha sentado un nuevo precedente para las deducciones fiscales en el sector innovador. A pesar de las advertencias y la necesidad de prudencia, es un signo de que el sistema legal está evolucionando y adaptándose a las realidades del mundo moderno. Pero como en todas las buenas historias, esto es solo el comienzo.
En un mundo donde cada vez más empresas buscan ser disruptivas y abrazar lo nuevo, a veces solo se necesita una pequeña victoria para que los ríos de la innovación fluyan. Así que, celebre este triunfo, reflexione sobre el camino a seguir y ¡brinde por un futuro donde Hacienda sea más amiga de la innovación y menos el «villano» que a veces nos hace sentir que no podemos avanzar!
Al final del día, todos somos parte de esta narrativa, y juntos, podemos hacer que las cosas cambien. Así que, ¿quién está listo para hacer que la innovación sea la norma? 🍻