Es curioso cómo una gran institución financiera puede pasar de ser un como un monumental titán de la inversión a un objeto de investigación criminal en cuestión de días. ¿Cómo es que un banco con un volumen de negocio de más de 26.000 millones de euros se encuentra en medio de una tormenta de escándalos? La historia de Nomura es un recordatorio de que, a pesar de su éxito financiero, la confianza y la ética no siempre vienen acompañadas del lujo de los números.

El último escándalo: un caso de intento de asesinato

Imaginen por un momento que están disfrutando de su vida tranquila, jubilados y con un pequeño capital que ha trabajado arduamente para acumular. De repente, uno de los empleados de su banco se convierte en un villano de película, intentando robarles y provocando un incendio en su hogar. Esto es exactamente lo que le ocurrió a una pareja de más de 80 años en Japón, y es parte del nuevo capítulo oscuro en la historia del banco. En agosto de 2024, un empleado de Nomura fue arrestado por intentar asaltar y asesinar a esta pareja. No sólo eso: el individuo había robado 26 millones de yenes (aproximadamente 165.000 euros).

¿Recuerdan la expresión “el ladrón de guante blanco”? Bueno, en este caso, el guante se volvió rojo con el crimen. El empleado, que empezó su carrera en Nomura como recién graduado en 2018, había escalado hasta asesorar a clientes en la sucursal de Hiroshima. La noticia sacudió a la institución, y no solo por el crimen en sí, sino por lo que esto significa para la política de trato con la clientela en Japón, donde es común que los banqueros visiten a los clientes en sus domicilios.

El consejero delegado de Nomura, Kentaro Okuda, se vio obligado a ofrecer disculpas públicamente, reconociendo que «este incidente es algo que nunca debería haber pasado». Puede que haya sido una disculpa genuina, pero lo cierto es que las palabras son solo eso: palabras.

Investigaciones y rebajas de sueldo

Tras el escándalo, comprendiendo que el sistema le había fallado, Nomura decidió iniciar una investigación interna. La moraleja de la historia es clara: las instituciones pueden ser gigantes, pero, como humano, pueden caer en la trampa del ego. Pensar que están por encima de los errores suele ser el primer paso hacia el desastre. Aunque el negocio del banco marchaba bien, con beneficios anuales de más de 1.000 millones, los directivos comenzaron a sentir el calor del incendio, no solo por las llamas del crimen, sino por las llamas de la indignación pública.

Como respuesta, Nomura optó por un castigo poco común para el mundo financiero: recortes de sueldo. A partir de ahora, un 30% de reducción durante tres meses se aplicará a Okuda y otros directores. Una forma de asumir la responsabilidad que, aunque quizás no fuese suficiente, al menos ofrece una demostración de que los altos mandos reconocen que su imperio no es infalible.

Años de irregularidades

Este no es un evento aislado en la historia reciente de Nomura. Pensémoslo así: ¿quién no ha tenido una mala experiencia en un banco? Quizás no tan extrema como el incendio, pero seguro que han sentido la frustración de un servicio al cliente deficiente o de un ejecutivo que parece más interesado en su bono de fin de año que en nuestras necesidades.

En 2021, Nomura ya había enfrentado problemas serios por la manipulación de precios de futuros de bonos japoneses, lo que resultó en una baja temporal en los sueldos de sus directivos. Esto se convirtió en una situación recurrente para la alta dirección, obligada a acatar medidas disciplinarias cuando la ética empresarial se ve comprometida. La historia se repite; ¿acaso no aprendieron la lección?

En un momento de honesta reflexión, uno se pregunta: ¿qué más puede salir mal? Seguramente, la respuesta no sea lo que más nos gustaría escuchar.

Aprendiendo de los errores

A pesar de los numerosos escándalos, Nomura ha prometido que cambiará su enfoque a la hora de tratar a los clientes. A la luz de los eventos recientes, se han comprometido a realizar una “supervisión más sólida y efectiva”. Pero, seamos sinceros: ¿es suficiente un cambio de política para restaurar la confianza perdida? En el mundo de las finanzas, las promesas de cambio suelen parecerse a una hoja al viento. Lo que realmente se necesita es un cambio cultural; una reafirmación de que la ética debe ser el corazón del negocio, especialmente en una industria donde se maneja tanto dinero.

Imaginemos por un momento que estás viendo un thriller de Hollywood, y el protagonista se encuentra en una encrucijada. Tiene todo en su contra, pero, al final del día, sabe que necesita ser mejor. La historia de Nomura es un thriller que podría enseñarnos mucho sobre la superación. No hay momento más crítico para un banco que cuando sus políticas se ven comprometidas, así que, o se embarcan en un cambio radical, o se arriesgan a sufrir otra crisis de reputación.

Nomura en la memoria colectiva

Fondos como el de Bill Hwang (Archegos) también resonaron en la memoria colectiva. La condena de Hwang a 18 años de prisión por fraude nos recuerda que la manipulación y la deshonestidad pueden llevar a caídas espectaculares; no a menudo escuchamos de casos de personas cuya ambición les llevó a la ruina. Así, esta operación delictiva también afecta la percepción de instituciones como Nomura, que, a pesar de ser un gigante, se asemeja a un castillo de naipes en un viento fuerte.

¿Sabías que en la gran crisis financiera, Nomura también fue afectada por la comercialización de deuda pública? Junto con UBS y Unicredit, fue multada por un cartel en el mercado de bonos de la eurozona. Este predicamento volvió a poner en duda no sólo su ética sino también sus capacidades de gestión, llevando a una multa global de 371 millones de euros.

Mirando hacia el futuro

Entonces, ¿qué pasos seguirán los líderes de Nomura en el futuro? Ah, el futuro, un tema complejo, casi filosófico. Sabemos que la banca es una aventura de altos y bajos; sin embargo, lo que está claro es que, si Nomura desea volver a construir la confianza, necesitará empezar desde adentro.

Esperemos que esta crisis sea una palanca para un cambio duradero en la cultura organizativa de Nomura. Muchos clientes prefieren ver acciones concretas en lugar de promesas vacías. La confianza lleva años en construirse, pero puede desmoronarse en un instante. ¿Alguna vez pensaste en lo frágil que es en realidad la confianza?

Nomura, formando parte del paisaje financiero mundial, tiene una oportunidad única para demostrar que pueden aprender de sus errores. Sin embargo, deben actuar con rapidez; el mundo financiero no espera, y los rivales están siempre al acecho.

En conclusión, la historia de Nomura sirve como un llamado a la reflexión, un recordatorio de que, sin importar cuán grandes sean tus números, siempre es la moral y la ética las que definen a una institución. Ahora, la pregunta es: ¿será capaz Nomura de reinventarse y dejar atrás este oscuro capítulo? Creo que el tiempo nos lo dirá, y mientras tanto, nosotros, los observadores, seguiremos mirando con una mezcla de asombro y escepticismo.