Hola,

Levanto la vista de mi portátil para taparme los ojos y suspirar profundamente. Como bloguero y entusiasta de la tecnología, he enviado, recibido y leído más correos electrónicos de despedida este último año que nunca antes. Tantas caras amigas que dejaron sus puestos. Me lleva a pensar ¿Qué está sucediendo en nuestras amadas empresas tecnológicas?

«En lo que llevamos de año, las empresas de tecnología han despedido a 211.033 empleados», leo en el informe de Bestbrokers sobre las estadísticas de empleo de 2024. Ahí es nada. 211.033 ruedas en las oficinas que dejaron de girar. De repente, mi café de la mañana ha adquirido un funky sabor amargo.

Una espiral descendente desde 2020

Ahora que lo pienso, ¿no era 2020 hace un suspiro? Resulta que fue hace nada cuando, ante la expectativa de una recesión económica, una fiebre se apoderó de las oficinas de las grandes tecnológicas. La demanda aumentaba y se sobredimensionaban las plantillas, como si se tratase de algún tipo de competencia astronómica en la que todos quisieran su propio sistema solar de empleados, girando alrededor de sus respectivos cubículos.

Lamentablemente para todos nosotros, la corrección de esta demanda ha venido con fuerza en 2022 y 2023. Dicen que todo lo que sube tiene que bajar. Y bueno, nuestras plantillas definitivamente volaban alto hace un tiempo.

¿Por qué cortas las alas, Google?

«Google ha cerrado algunas de sus divisiones». Espera, ¿Qué? Sí, resulta que incluso Google, el gigante del tech, ha decidido reajustar sus engranajes eliminando algunas divisiones para concentrarse en desarrollar la inteligencia artificial. Eso sí es una forma fría y calculadora de hacer las cosas.

Lo curioso es que no son los únicos. Apple, las operadoras de telefonía, todos siguen la misma ruta. Los ajustes en las plantillas son la nueva «moda» en Silicon Valley.

¿Ha sido EEUU el más golpeado?

Resulta que los datos del estudio de BestBrokers nos muestran una cifra escalofriante. Solo en EEUU se han producido 120.283 despidos. Siento como si un invernal viento de realidad me sacudiera los huesos. En total, en la industria tecnológica global se ha ascendido a 260.000 empleados despedidos en 2023.

Por comparación, en China se produjeron 12.900 despidos, Alemania vio partir a 12.547 y Japón lidió con 15.240 despidos. Por último, en España hemos tenido que decir adiós a 3.471. Con un poco de humor, podríamos iniciar una competencia de «¿Quién despidió más?». Pero dudo que sea un concurso que alguien quisiera ganar.

Las peores empresas para trabajar en 2024

«Mencionando a los ‘mejores’, Dell se lleva el primer puesto». Las cifras son claras: 18.500 despidos en 2024. Sorprendentemente, Intel y Tesla también entran en la competencia amarga y vergonzosa, con 15.000 y 14.000 despidos respectivamente.

¿Sorprendido? Lo sospechaba. Pero la maldición que parece haberse posado sobre nuestra industria no ha tenido un impacto dramático en la tasa de desempleo. Por extraño que parezca, en EEUU la tasa de desempleo se ha mantenido entre el 3,5 y el 4,2% desde 2022. Niveles que son bastante familiares para los estadounidenses, antes de la pandemia.

En España, las cifras reflejan una tendencia similar. Aunque nuestros números son un poco más altos, el patrón de estabilidad persiste. Con esto en mente, ¿dónde van todos estos desempleados tecnológicos?

Mi hipótesis es que la respuesta a esto yace en el mundo flexible e impredecible de las startups y los contratos de trabajo remotos. Puedo recordar a varios amigos (ex-empleados de Dell) que ahora están trabajando para startups interesantes, con ambientes de trabajo más relajados, flexibles y… menos cortantes.

Lo cierto es que estas cifras nos toman por sorpresa. Estamos en un momento agitado de la historia de nuestras queridas empresas de tecnología. Aún con su sabor agridulce, sigo creyendo que la innovación y el progreso son imparables. Estoy seguro de que muchos de esos valientes despedidos encontrarán nuevos y emocionantes caminos para avanzar.

Así que brindemos porque siempre brille un rayo de sol en medio de las tormentas. Y mientras tanto, sigamos adelante.

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