El pronóstico es claro: a medida que avanzamos hacia el año 2030, más del 40% de la población activa en España tendrá más de 50 años. Esta revelación, sacada de un reciente informe de la Fundación Adecco, plantea una serie de preguntas cruciales sobre la continuidad y sostenibilidad del mercado laboral, así como sobre cómo las empresas deben adaptarse a esta nueva realidad.
¿Por qué está sucediendo esto?
Para entender lo que está ocurriendo, primero debemos mirar hacia atrás. Los niveles de natalidad han disminuido drásticamente desde los años 90. Este descenso ha dado lugar a una especie de pirámide demográfica invertida, lo que significa que la proporción de personas jóvenes que habitualmente llenan los puestos de trabajo disponibles está en declive. Así que, ¿qué pasará cuando la generación del baby boom comience a jubilarse en masa? A lo que me refería, si alguna vez han escuchado la expresión «los viejos son sabiduría». En este caso, esa sabiduría se encuentra en peligro de extinción si no se toman medidas.
Ahora bien, no se trata solo de números. En medio de este fenómeno demográfico, hay historias humanas. Yo recordaba a mi abuela, quien a los 75 años seguía cocinando los mejores dulces de la familia y contando historias que a menudo hacían reír a todos. Esa experiencia es invaluable y, sin embargo, en un mundo laboral que tiende a glorificar lo joven y lo nuevo, a menudo se pierde.
El impacto del envejecimiento en el mercado laboral
Con un índice de envejecimiento del 137% en 2024, la realidad es que hoy en día hay 137 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16 años. ¿Y quién no se siente un poco sobrecogido ante esa cifra? Según las proyecciones, este número alcanzará un alarmante 305% en 2050. Si esto no es una campana de alarma, no sé qué lo es. La fundación menciona la preocupación de que el ritmo de reemplazo generacional no podrá satisfacer la demanda de trabajo.
El hecho de que tantas empresas aún están en modo “desactiva el talento” cuando se trata de la contratación de personal senior es un claro indicativo de un edadismo incrustado en la cultura empresarial. Las estadísticas son negativas: simplemente echen un vistazo a las tasas de desempleo entre los jóvenes (casi 27% para aquellos menores de 25 años) y los mayores de 55 (un 10% de desempleo). ¿No es un poco absurdo? ¿Acaso las empresas no quieren personas con experiencia que nunca van a salir del mercado por un par de canas?
La necesidad de cambio: relevo generacional
Los retos son claros, pero las soluciones son aún más urgentes. La administración pública ya está tomando medidas, previendo unas exigentes convocatorias de plazas debido a que se esperan 100.000 jubilaciones anuales en los años venideros. Sin embargo, en el sector privado, la reacción ha sido más bien fría. Ahí es donde empieza la verdadera lucha.
¿Y si les dijera que aquellos que están en su apogeo pueden aprender mucho de la generación Z? Mientras que los baby boomers pueden ofrecer sabiduría, la generación Z puede aportar una nueva perspectiva sobre la digitalización y el uso de la tecnología. Tienen un sentido diferente de las relaciones laborales y la flexibilidad. Así que, ¿por qué no aprovechar lo mejor de ambas generaciones?
Requisitos de formación continua
Un área crucial en esta transición es la formación continua. A medida que las empresas adoptan inteligencia artificial (IA) y otras tecnologías disruptivas, la necesidad de continuar aprendiendo se vuelve vital. Francisco Mesonero, director de la Fundación, nos recuerda que “los próximos 25 años serán radicalmente distintos a los anteriores”. Tranquilos, esto no es una profecía apocalíptica, pero deberíamos contemplar la posibilidad de que el concepto de trabajo como lo conocemos se transforme drásticamente.
Me encantaría ver programas que hipermotivaran a los laborales seniors a actualizar sus habilidades. ¿Qué tal una competencia amistosa de “quién puede aprender a usar la última herramienta de IA más rápido”? Sería como una olimpiada de habilidades digitales, pero con un poco más de café y donas.
Aprendizaje intergeneracional: una empresa inclusiva
Aquí es donde la gestión del talento se convierte en un arte. Con cinco generaciones diferentes conviviendo en el mercado laboral (baby boomers, X, millennials, Z y Alfa), se presenta una oportunidad dorada para construir una cultura empresarial inclusiva. Las empresas que logren fusionar la experiencia de los trabajadores mayores con la innovación traída por los jóvenes no solo sobrevivirán, sino que prosperarán.
Las historias de éxito de mentores que son contratados no solo para guiar a los más jóvenes, sino también para recibir formación de ellos, son cada vez más comunes. Imaginemos una empresa en la que un veterano de la informática de 60 años se reúne regularmente para tomar café con un genio de 22 años que acaba de salir de la universidad. ¡No sería sorprendente ver la chispa de la creatividad surgiendo entre ellos!
Una política contra el edadismo
Lo que claramente falta es un cambio de política en la contratación que elimine cualquier tipo de sesgo basado en la edad. Así que, ¿nos hemos hecho la pregunta de cuántas ideas extraordinarias hemos perdido por no considerar a personas con más de 50 años? El informe de la Fundación Adecco nos invita a reflexionar: ¿cuántos trabajadores con experiencia, pasión y habilidades únicas se han visto obligados a retirarse prematuramente por estos prejuicios?
Aquí en el entorno laboral, la diversidad no solo se refiere a la etnicidad, al género o a la orientación sexual. Se extiende hasta la edad. Y, sinceramente, el tener un equipo más diverso no es simplemente un “buen trato”; se ha demostrado que aumenta la productividad, mejora la creatividad y ofrece una ventaja competitiva.
Conclusión: el camino a seguir
Las proyecciones sobre la edad de la fuerza laboral nos llevan a un camino lleno de retos, pero también de enormes oportunidades. A medida que las empresas se confrontan con la escasez de mano de obra joven y el crecimiento de una población laboral envejecida, deben innovar en sus políticas de contratación, ofrecer formación continua y fomentar un entorno donde las distintas generaciones se influyan mutuamente para el éxito colectivo.
Así que, si eres un empleador y estás leyendo esto, deseo que tomes a pecho la necesidad de adaptarte. La sabiduría y la experiencia son un regalo, y al final del día, las empresas mejor preparadas no solo sobrevivirán; florecerán.
¿Y ustedes, qué piensan sobre el futuro del trabajo? ¿Ven alguna manera en la que se puedan eliminar los estigmas asociados a la edad en el lugar de trabajo? Como siempre, las respuestas están en el diálogo y la empatía, por lo que no se olviden de dejar sus opiniones en los comentarios. ¿Listo para un futuro lleno de posibilidades? ¡Hablemos de ello!