En el intrincado mundo de la inversión, donde los números bailan como un bailarín en una pista de baile vacía, se han dado varios giros dramáticos en la historia reciente. Seguro que has escuchado el dicho «la vida es un juego de póquer», y nunca ha sido más cierto en el contexto de la sorprendente retirada de Brookfield, un coloso de las inversiones canadiense, de su oferta por Grifols. Y, como en todo buen juego de azar, hay mucho que aprender sobre estrategia, riesgos y…
¿Quién tiene más cartas bajo la manga?
La retirada inesperada: ¿carta final del juego?
El pasado 19 de octubre, el consejo de Grifols decidió colmar el vaso y recomendar a sus inversores rechazar la oferta de Brookfield, que valoraba la farmacéutica en aproximadamente 6.450 millones de euros. Un golpe para la autoconfianza del gigante canadiense, que había puesto sus ojos sobre la compañía en un momento en el que su valor, tras rumores de malas prácticas contables, era más frágil que un cristal.
Para muchos, este fue un acto inesperado, como cuando te das cuenta de que el mago que está subiendo a la tarima te ha estado engañando todo el tiempo. Bruce Flatt, el CEO de Brookfield, conocido como el «Warren Buffett canadiense», había apostado fuerte, con una oferta de 10,5 euros por acción. Pero, como toda buena historia de inversión, había más de lo que se veía a simple vista. Al final, todo se reduce a una dura verdad: en el tablero de Monopoly de las inversiones, a veces se pierde.
El consejo de Grifols: una jugada llena de audacia
“¡Infravaloraría significativamente las perspectivas fundamentales de la sociedad!” afirmó Grifols. Un golpe de pecho que, si lo piensas bien, resonó como el estruendo de una trompeta en la sala. La familia Grifols, que se habría quedado con el 35% de la empresa, prefirió arriesgarse en lugar de aceptar lo que consideraban un precio injusto por su empresa.
La realidad es que en este juego, ambos contendientes tenían mucho en juego. Brookfield tenía la ambición de ampliar su portfolio con productos farmacéuticos, mientras que Grifols, una empresa de renombre en la producción de medicamentos derivados del plasma, enfrentaba sus propios demonios. ¿Quién podía culpar a la familia Grifols por querer mantener el control de su legado?
Detrás del telón: un poco de historia sobre Bruce Flatt
Ahora bien, ¿quién es este Bruce Flatt, y por qué debería importarnos? Flatt, que ha sido CEO de Brookfield durante más de 20 años, tiene un currículum que podría hacer que cualquier inversor quiera estar en su equipo. Con un enfoque en invertir en activos de calidad y una sólida ética de trabajo, ha creado un imperio que gestiona más de 850.000 millones de euros en activos. ¡Eso es más que el PIB de muchos países!
Nacido en Winnipeg, Canadá, en 1965, tuvo la suerte de crecer en un hogar donde el dinero y las inversiones eran conversación frecuente. Su padre, también un inversor, le inculcó la importancia de no apresurarse en la venta de activos. ¿Quién no ha tenido una conversación similar en la mesa familiar? Sin embargo, apostarle a tener paciencia no siempre es fácil, ¡incluso si tienes un legado detrás!
La filosofía de inversión de Flatt
Bruce Flatt es conocido por su frase emblemática: “No te pongas nunca en una situación en la que tengas que vender cuando lo que deberías estar haciendo es comprar”. Este mantra, que podría ser el lema de un superhéroe de las inversiones, refleja su enfoque de que las crisis pueden ser oportunidades disfrazadas. Y no se puede negar que ha tenido éxito aplicándolo.
Cuando la crisis financiera de 2008 golpeó, en lugar de retroceder, Flatt vio una oportunidad dorada. Y él no es simplemente un tipo que habla de comprar en las caídas; ha tomado acción. Con cada crisis, Flatt ha demostrado que tiene más habilidades que un gato persa para aterrizar de pie.
¿Qué sucede cuando los números no cuadran?
La historia de Brookfield y Grifols también resalta un aspecto crucial del mundo de las inversiones: la debida diligencia. Siempre es importante hacer su tarea antes de asegurar que una relación comercial funcione. Brookfield, a pesar de su trayectoria impresionante bajo el mando de Flatt, se encontró con el truco del mago: la aparente disponibilidad de Grifols se desmoronó cuando se evaluaron los activos, las prácticas contables y la situación financiera.
La acusación de Gotham City Research, un fondo bajista que afirmó que Grifols ocultaba su deuda, añadió más incertidumbre al escenario. Como en una película de suspense, todo se volvió tenso: ¿Era Grifols realmente culpable? ¿Había algo más detrás de las alegaciones de Gotham? Este drama no solo ha capturado la atención de los inversores, sino que también ha sido objeto de investigación por la Audiencia Nacional. Hablar de un thriller de inversiones, ¿verdad?
La lección de esta trama: el riesgo es una parte del juego
Lo que sucedió con la oferta de Brookfield nos deja una pregunta crucial: ¿cuándo es correcto decir «no» en el mundo de las inversiones? La respuesta no es tan simple como calcular la rentabilidad de una acción. La firme decisión de Grifols de rechazar la oferta de Brookfield, aun a riesgo de caer en una espiral de incertidumbre, señala que hay momentos donde el capital emocional pesa tanto como el económico.
El riesgo es una parte del juego, y a menudo, el valor no se mide simplemente en números. A veces, se trata de la historia detrás de la empresa, la ética de trabajo de su liderazgo y una visión que trasciende el presente y mira hacia el futuro. Y aquí es donde puede que algunos inversores se sientan como peces fuera del agua: no todos están equipados para lidiar con el tumulto emocional que puede traer el rechazo de una oferta.
Reflexiones finales: el póquer de las inversiones
La retirada de Brookfield de su oferta por Grifols es un recordatorio fascinante de que el mundo de las inversiones no es solo sobre números; es un juego de estrategia, percepción y a menudo, mucha suerte. Tal vez, después de todo, no estamos tan lejos del póquer en la vida cotidiana. Tanto la familia Grifols como el equipo de Brookfield deben ahora sopesar sus próximas jugadas para ver quién realmente gana en el futuro.
Para los inversores neófitos, es esencial recordar que no todos los riesgos valen la pena, y a veces, el mejor movimiento es simplemente esperar y observar. Al fin y al cabo, como dijo el gran Warren Buffett: «El mercado es un dispositivo para transferir dinero de los impacientes a los pacientes».
Así que, ¿te atreves a jugar el juego? La pregunta que queda es: ¿estás listo para tomar el riesgo o prefieres jugar a la seguridad?