Con la llegada de la temporada navideña, los bares y restaurantes en España comienzan a llenar sus mesas de celebraciones con amigos y compañeros de trabajo. Pero, si pensabas que las festividades navideñas se repetían como un disco rayado, déjame decirte que nada más lejos de la realidad. Desde que la crisis inflacionista se instaló en nuestros bolsillos, la forma en que celebramos ha cambiado —y, sinceramente, a veces las tradiciones necesitan un aire fresco, ¿no crees?

La letra pequeña de la inflación y su impacto en la mesa

Es probable que, si has estado atento a las noticias, hayas escuchado que la inflación ha sido un verdadero dolor de cabeza para todos. Entre nosotros, el hecho de que el IPC alcanzara un sorprendente 10,8% en 2022 y los precios de los alimentos subieran más de un 16% en 2023 ha hecho que muchos de nosotros nos sintamos como si estuviéramos en un episodio de «Survivor», pero en lugar de buscar comida en una isla desierta, tenemos que elegir entre productos básicos en el supermercado.

Imagina que entras en una tienda y, de repente, te das cuenta de que el aceite, el arroz y las patatas están bastante más caros que el año pasado. ¿Te suena familiar? Tal vez hayas tenido que renunciar a esa famosa merluza y conformarte con la sardina en esas cenas navideñas. Pero, en un giro sorprendente, los restaurantes han empezado a adaptarse a esta nueva realidad. Desde Hostelería de España, que representa a más de 300,000 negocios, aseguran que están haciendo un esfuerzo hercúleo para mantener los precios lo más accesibles posible sin comprometer la calidad de sus menús.

Nuevos menús navideños a la vista

¡Sí, has leído bien! Este año, cuando mires la carta, podrías ver opciones como las carnes y pescados más económicos reemplazando a los clásicos. Y es que, aunque el corazón (y, quizás la panza) anhele esas robustas viandas de la tradición, la realidad financiera no deja de recordarnos que hay que comer, sí, pero también pagar el alquiler.

Los datos indican que el gasto medio por comensal en estas celebraciones ronda entre 50 y 60 euros. ¿Recuerdas cuando pensabas que esa cena te costaría menos? ¡Adiós, insensatez! De acuerdo con un informe de TheFork, el coste de los menús de grupo para las celebraciones navideñas ha subido 6 euros desde el año anterior. ¡Qué alegría para los carniceros, pero no tanto para nuestras billeteras!

Las nuevas tendencias en la reserva de mesas

¿Sabías que reservar una mesa en diciembre ha dejado de ser tan fácil como conseguir un asiento en una cafetería un lunes por la mañana? Este año, los bares y restaurantes están reportando un overbooking impresionante. «Imposible. El 13 y el 14 de diciembre estamos completos desde septiembre», es la respuesta típica que puedes esperar.

En el espíritu de adaptarse, las personas están extendiendo sus celebraciones más allá de las semanas previas a la Nochebuena. Este año, hay un astuto incremento del 35% en las reservas para grupos en noviembre. ¿El motivo? ¡La anticipación por la instalación de las luces navideñas! Sin duda, una estrategia brillante para salir y disfrutar de una buena cena con los amigos.

El ‘tardeo’: un nuevo concepto de ocio

Pero espera, porque aquí viene el concepto más fascinante del que tal vez no has oído hablar: el ‘tardeo’. Este nuevo término está ganando terreno y se refiere a ir a bares y pubs a partir de las 18:00 horas. Vicente Pizcueta, portavoz de la Federación de Empresarios de Ocio Nocturno, ha señalado que la cena no es la única opción. En lugar de regresar a casa, la gente quiere seguir en movimiento, socializando y disfrutando de la compañía. ¿Te imaginas acabar una comida con un par de copas en la mano y más risas de las que podrías haber imaginado? Suena bastante tentador.

Claro, esto también ha generado que, al igual que en los restaurantes, los empresarios del ocio nocturno están enfrentando un incremento de los costes de producción. Todo sube, desde las bebidas hasta el alquiler de los locales. Pero, a diferencia de lo que probablemente hizo tu presupuesto, ellos tampoco pueden repercutirlo completamente en los precios. Entre tanto ajuste, ¿podemos quizás considerar cómo se siente esa presión sobre la creatividad?

Reflexionando sobre nuestra relación con la comida y el ocio

En tiempos de crisis, no podemos evitar plantearnos preguntas sobre nuestras prioridades. ¿Realmente necesitamos esas cenas lujosas para sentirnos festivos, o hay otras formas de celebrar que no nos hagan sentir como si estuviéramos en un juego financiero? Tal vez sea momento de ser creativos: en lugar de una cena tradicional, podríamos hacer un picnic navideño en el parque. Cualquier opción que te haga sentir feliz y satisfecho sin romper el banco es válida.

En mi experiencia, es en estos momentos de cambio donde encontramos el verdadero significado de la celebración. Recuerdo el año pasado cuando, debido a restricciones imprevistas, decidí organizar una cena improvisada en casa. En lugar de un menú caro, improvisamos un «potluck», donde cada invitado trajo algo. No solo ahorramos dinero, sino que tuvimos la cena más divertida y auténtica que podríamos haber imaginado.

Conclusión: adaptarse para celebrar

Así que, la próxima vez que te sumerjas en los preparativos navideños, recuerda que el espíritu de la Navidad va más allá de lo que puedes ver en la carta de un restaurante. En tiempos de inflación y cambios constantes, la flexibilidad y la creatividad son tus mejores aliados. Las celebraciones han evolucionado, y quizás es hora de que nosotros también lo hagamos.

Esperemos que, aunque los precios suban y las tradiciones cambien, sigamos encontrando formas significativas de celebrar. Porque al final, lo que realmente importa no son los alimentos o el ambiente en el que estamos, sino las experiencias compartidas, las risas, y sobre todo, el amor y la conexión con quienes nos rodean. ¡Felices fiestas! 🎉