Pablo Picasso, ese genio del arte del siglo XX, es sin duda uno de los nombres más reconocidos en la historia del arte mundial. Su obra maestra, el ‘Guernica’, no solo es un símbolo destructivo de la guerra, sino también un legado que fue objeto de un complicado juego de poder y emoción tanto en vida del artista como en el manejo de su herencia tras su muerte. Y vaya que la historia está llena de anécdotas, personajes intrigantes y hasta un poquito de drama familiar, como si fuera el argumento de una serie de televisión. Así que ajusta tu silla, ponte cómodo, porque aquí vamos a desentrañar el embrollo que rodea a esta obra icónica y a su creador.

Picasso y sus últimos años: un acuerdo inesperado

Durante los últimos seis años de la vida de Picasso, su amigo, abogado y confidente, Roland Dumas, se convirtió en una figura clave en el legado del artista. Piensa en Dumas como un tipo que decidió llevar la guitarra en la banda de rock que era la vida de Picasso. No solo tuvo que lidiar con el artista en sus a veces turbulentos últimos días, sino que también asumió el enorme reto de proteger su obra más significativa: el ‘Guernica’.

Ahora, imagina a Picasso rodeado de amigos, artistas y una buena copa de vino. No sería raro que, en una de esas charlas nocturnas, Picasso le confesara a Dumas que quería que él se encargara de su legado. ¡Qué presión! «Encárgate de esto», le diría Picasso, mientras dibuja un esbozo sobre una servilleta. Parece que Picasso pensaba más en su arte que en las complicaciones legales que vendrían después.

El dilema de los herederos

Después de la muerte de Picasso en 1973, la situación se tornó tensa. Los herederos, entre ellos sus hijos naturales y legítimos, se lanzaron a una vorágine de disputas sobre quién tenía derecho a qué. Imagínate la clase de peleas familiares que todos hemos visto, pero en lugar de gritos por una herencia, estaban discutiendo sobre valiosos bocetos y pinturas. Dumas, en su papel de albacea, tenía que mediar en un entramado nublado por los egos y la ambición.

El abogado revela que en un momento dado «hallamos bajo su cama maletas repletas de billetes de banco». ¿Qué te parece? ¡Una escena digna de una película de espías! Pero más allá de estos tesoros ocultos, el peso del herencia de Picasso estaba en la dirección y el futuro de su obra, especialmente en el destino del ‘Guernica’, que se convirtió en un verdaderamente complicado dilema.

La lucha por el ‘Guernica’

Franco, el entonces dictador español, empezó a mostrar interés en el ‘Guernica’ como un símbolo de la España que él deseaba. Sin embargo, Picasso había dejado claro que el cuadro nunca volvería a España mientras él estuviese vivo. Y aquí es donde Dumas se convierte en el héroe de la historia. Cuando Franco y su gobierno intentaron recuperar la obra, Dumas se opuso decididamente, asegurando que el vuelo del cuadro a casa solo se haría tras la restauración de la democracia en España.

Como si fuera una partida de ajedrez, cada movimiento era crucial. Franco, tratando de legislar la situación, se encontró con un obstáculo. Al igual que un personaje de un drama griego, Dumas se encontraba atrapado entre un legado atribulado y un gobierno que no dejaría el asunto en paz.

Las anécdotas de un genio

A medida que Picasso avanzaba en su carrera, su humor e ingenio brillaban en cada ocasión. Dumas recuerda que a menudo Picasso hacía bromas sobre sus propias obras. Por ejemplo, una vez pintó una obra auténtica sobre una falsa de otro artista y dijo: «¿Para qué ir a ver mis cuadros? Ya los conozco». Es difícil no reírse, ¿no? Es como si cada vez que un crítico decía algo malo de él, Picasso respondiera con un guiño y una sonrisa.

La relación con los suyos

La relación de Picasso con sus hijos fue también un campo de batalla. Se dice que en más de una ocasión, soltó a sus perros para evitar que entraran a su casa. Una vez, mientras batallaban por el reconocimiento de paternidad, Dumas tuvo que mediar en relaciones tensas. El artista, a pesar de su genialidad, mostró una faceta de vulnerabilidad en su rechazo a hablar de su muerte, evitando redactar un testamento y dejando esa cuestión para el futuro.

Además, Picasso era conocido por ser supersticioso; guardaba su cabello y sus uñas. Su manera de lidiar con la muerte era, en esencia, ignorarla. Una táctica que muchos de nosotros probablemente adoptamos en reuniones familiares incómodas, ¿verdad?

La historia del ‘Guernica’ después de Picasso

Después de la muerte de Picasso, el ‘Guernica’ quedó en el centro de una intensa lucha por su destino. De hecho, Dumas tuvo que manejar los encuentros clave con figuras como el Rey Juan Carlos y Adolfo Suárez durante esa turbulenta transición política en España, buscando un futuro para la emblemática pintura.

Pasaron años llenos de conflictos sobre cómo y cuándo se podría trasladar el cuadro. El proceso se asemejó a una carrera de obstáculos, donde cada negociación terminaba en confrontaciones y amenazas legales de los herederos. Si esto no tuviera suficientes giros y vueltas, el golpe de estado de Tejero en 1981 puso a todos en alerta máxima. Dumas, sin embargo, se mantuvo firme en su misión, decidido a cumplir un pacto sagrado.

La llegada triunfal del ‘Guernica’

Después de años de maniobras diplomáticas y tras la restauración de la democracia en España, el ‘Guernica’ finalmente regresó a su hogar el 10 de septiembre de 1981. La pintura llegó a bordo de un avión de Iberia, mientras el mundo observaba cómo se concretaba un sueño largo y complicado.

Imagínate el momento: una gran ceremonia, la gente vitoreando, y allí está el cuadro que simboliza la resistencia y la lucha contra la opresión. Dumas, después de tantas batallas y complicaciones, seguramente sintió una sensación de satisfacción después de haber protegido el legado de Picasso.

Reflexiones finales sobre el legado de Picasso

La historia de Pablo Picasso y el ‘Guernica’ no es solo la típica narración de un genio artístico, sino una epopeya que abarca lealtades, sacrificios y un inmenso amor por el arte. En cada pincelada de ‘Guernica’, reside el eco de la humanidad y de las luchas pasadas que aún resuenan en la sociedad actual. Lo que comenzó como una respuesta a la guerra se ha convertido en un testimonio duradero.

Imagina poder dar un abrazo a esos mantelitos de sueños, de conflictos y de legado que el arte puede proporcionar. La historia sigue cobrando vida en cada rincón donde se exhibe la obra, recordándonos que el arte es un reflejo de la humanidad misma.

Así que, la próxima vez que vea una reproducción del ‘Guernica’, recuerda que detrás de esa monumental obra, hay historias de amor, traiciones familiares y un poco de magia del destino que configuraron su camino. Realmente, ¿qué más se puede pedir? ¡El arte y su propia historia!