¡Ah, diciembre! Esa época mágica en que las luces navideñas brillan y los aromas de galletas y especias inundan el aire. Pero diciembre, para muchos, no se completa sin uno de los más clásicos de los postres: el roscón de Reyes. Desde 2018, Madrid ha honrado esta tradición con el Campeonato del Mejor Roscón de Reyes Artesano, un evento que reúne a los mejores pasteleros de la ciudad y que culmina cada enero en la emblemática Plaza Mayor. Este año, el concurso tuvo lugar en la Casa de la Panadería y, créanme, ¡los resultados son suficientes para hacer que cualquier amante de los dulces salive!

Un concurso que despierta pasiones

La idea detrás de este delicioso campeonato es promover el arte de hacer roscones verdaderamente artesanales. Según los organizadores de Gastroactitud y el Área de Turismo del Ayuntamiento de Madrid, el objetivo es animar a los pasteleros a producir roscones que no solo sean visualmente atractivos, sino que también ofrezcan sabores y aromas que dejen huella.

Y aquí está la regla de oro: ¡los roscones deben ser sin relleno! ¿Por qué? Porque lo tradicional es lo que vale, y estas obras de arte deben brillar por su propia esencia. Piensa en esos roscones que nunca necesitas rellenar porque son tan buenos que con un simple bocado te transportan a tu niñez, cuando todo era magia y no había preocupaciones, excepto por la cantidad de chocolate caliente que te podías beber.

La preguntita del millón: ¿Cuál es el secreto del mejor roscón?

Puede que te lo estés preguntando: “¿Qué hace que un roscón sea el mejor?” La respuesta reside en una combinación única de ingredientes, técnica, y amor por el oficio. Y es que no se trata únicamente de huevos, harina y azúcar… No, no, no. Los mejores pasteleros saben que el secreto está en los detalles: la selección de la naranja, la calidad de la mantequilla, el toque de agua de azahar, esos detalles hacen que un roscón sea una experiencia celestial.

De hecho, en las catas se notó cómo un simple topping, como la almendra picada o el azúcar perlado, puede convertirse en la guinda de un pastel… o, en este caso, de un roscón. Si alguna vez pensaste que hacer un roscón en casa sería una buena idea, piénsalo dos veces; a menos que sean tus propósitos de Año Nuevo, es mejor dejarlo a los expertos.

El roscón ganador: La Duquesita

Después de luchar en una cata ciega con un total de diez roscones, había uno que, según el jurado —que incluía al maestro pastelero Paco Torreblanca y otros talentosos profesionales —se destacó por encima del resto: el roscón de La Duquesita. Este establecimiento, dirigido por Oriol Balaguer, se lleva el título de “Mejor Roscón de Reyes Artesano de Madrid” y, posiblemente, uno de los mejores de toda España. Y lo mejor de todo, el ganador decidió donar su premio de 2.500 euros a una ONG, así que si alguna vez has dudado de lo dulce de un roscón, ahí tienes un golpe emocional.

La historia de La Duquesita

La Duquesita es un lugar con historia. Fundada en 1914, este establecimiento se ha ganado un lugar en el corazón de los madrileños. Sin embargo, su historia tuvo un pequeño bache cuando cerró en 2015. Fue en un giro del destino que Balaguer, un talentoso pastelero catalán, decidió adquirirla y devolverle su antiguo esplendor.

Podrías pensar que poner en marcha un negocio de repostería es un simple juego de hacer dulces, pero la realidad es que administrar una panadería centenaria no es tarea fácil. Hacer que los clientes regresen no solo requiere de buenas recetas, sino también de amor y pasión por lo que se hace.

La competencia: Más que un simple roscón

El concurso no se limitó al roscón de La Duquesita. Hubo un total de cincuenta participantes, y entre los finalistas también se encontraban reconocidas panaderías como Madreamiga, conocida por su innovador roscón de naranja, que se llevó el segundo puesto, y Cientotreintagrados, que quedó en tercero. Cada uno de ellos trajo su propia historia, su propia pasión y, más importante aún, su propio toque especial al clásico roscón.

Al escuchar estos nombres, es probable que te preguntes: “¿Hay que hacer una peregrinación por Madrid para probar esos roscones?” La respuesta es un rotundo . No hay mejor forma de disfrutar de la Navidad que dejándote llevar por los sabores que estas panaderías ofrecen.

Unas palabras sobre el legado

La historia de La Duquesita no es solo la de un gran roscón, es una representación de la enorme riqueza cultural que se encuentra en la repostería española. Cada bocado de un roscón nos conecta con generaciones pasadas, donde la tradición familiar y los valores de la comunidad preservan el arte de la pastelería. Te reto a que en tu próxima reunión de amigos o en la merienda familiar, no discutas sobre qué roscón es mejor. Es un buen rompehielos, ¿verdad?

Roscones para el resto del año: ¿son posibles?

Y aquí la pregunta que muchos se hacen: ¿por qué limitarnos solo al roscón de Reyes? ¡Buena noticia! Mercadona ha lanzado un nuevo producto: un brioche con crema de Lotus que, aunque no es un roscón per se, seguramente hará las delicias de los que anhelan esa textura suave y ese sabor único. Imagina disfrutar de un brioche suave y esponjoso durante todo el año, compitiendo, aunque sea en la mente, con el clásico roscón. ¿Quién dice que las tradiciones no pueden evolucionar?

Reflexionando sobre la vida y el dulce camino

Así que, mientras reflexionamos sobre la importancia de los roscones y la dedicación que se pone en su elaboración, no olvidemos que la vida también se trata de momentos. Aquellos instantes donde te sientas con tus seres queridos, riendo y compartiendo historias y dulces. ¿Puede haber algo más significativo que eso? El roscón es el símbolo perfecto de la unidad y de la celebración.

Moral de esta dulce historia: no solo se trata de un roscón, sino de la comunidad, de la historia, y sobre todo, de disfrutar cada bocado, cada momento dulce que la vida nos ofrece.

Conclusiones

En conclusión, el Campeonato del Mejor Roscón de Reyes Artesano no es solo un simple concurso. Es una celebración del arte de la repostería y de la tradición. Este evento nos recuerda que, por encima de todo, debemos valorar las cosas simples de la vida: una buena compañía, un buen roscón y, por supuesto, un toque de creatividad.

Si alguna vez has tenido la oportunidad de probar un roscón de La Duquesita o cualquiera de los finalistas, sabes que no es solo un postre; es una experiencia que se quedará grabada en tu corazón y en tu paladar. Así que, el año que viene, asegúrate de asistir a la competencia, porque un buen roscón, al igual que una buena anécdota, siempre merece ser compartido.