La Constitución española, ese documento que a muchos les puede parecer simplemente una pieza de papel en una estantería, es, en realidad, el alma de nuestra democracia. Este año, cuando celebramos el 46 aniversario de la Carta Magna, las palabras de figuras políticas como Salvador Illa y Gerardo Pisarello se alzan como ecos que nos invitan a reflexionar sobre lo que hemos logrado y lo que nos queda por hacer. ¿Por qué deberíamos prestarle atención a un texto redactado en 1978? ¿Qué significa realmente en el contexto actual de tensiones políticas y cambios sociales? Acompáñame en este recorrido por su significado y relevancia.

La constitución y su papel como símbolo de unión

Salvador Illa, el presidente de la Generalitat, ha destacado recientemente que la Constitución es un «símbolo de unión de diferentes visiones». Personalmente, siempre he pensado que este tipo de afirmaciones a menudo pueden sonar como un lugar común. Sin embargo, si reflexionamos con honestidad, vemos que en un país con tantas identidades, como es España, encontrar un punto de unión ya es un logro digno de celebrar.

Illa sostiene que la Constitución ha permitido avanzar mucho, aunque todavía hay áreas que requieren atención, como el problema de la vivienda. ¿Quién puede negar que este es un tema que afecta a muchos de nosotros? Siempre recordaré la vez que tuve que lidiar con un alquiler subido de precio de un departamento que necesitaba más reparaciones que atención. ¡No hay nada como un rentero oportunista para hacerte valorar cada centavo!

Sin embargo, Illa también hace un llamado a no apropiarse de la letra de la Constitución como un «arma arrojadiza». Este es un punto crucial. Vivimos en tiempos en los que usar un discurso en defensa de lo constitucional se ha vuelto tan común como la cafeína en nuestras vidas. Pero, ¿realmente comprendemos lo que implican esos derechos y deberes? Este tipo de frases resuenan con la sinceridad de quien quiere mirar hacia adelante y construir un mejor futuro, pero se siente frustrado por aquellos que las usan para dividir.

La amenaza a los valores democráticos

Por otro lado, las declaraciones de Gerardo Pisarello, quien plantea que la Constitución está en riesgo por parte de «derechas radicalizadas», nos llevan a un lugar incómodo. ¿Es posible que el documento que nos da forma y estructura esté siendo utilizado como un escudo para diferentes agendas? Pisarello apunta a PP y Vox como los portadores de esa amenaza. Es un momento en el que deberíamos preguntarnos, ¿qué tipo de democracia deseamos y cómo estamos dispuestos a defenderla?

Recuerdo cuando una vez asistí a un debate político donde una de las ponentes presentó su argumento con tal fervor emotivo que me hizo cuestionar si realmente estaba hablando de un sistema democrático o de un reality show. Era tan apasionante como inquietante. En un marco donde las emociones pueden desbordarse, las posturas radicalizadas pueden resultar atractivas, pero son también peligrosas.

La política puede ser un juego de estrategia, donde muchos se sienten tentados a «bloquear» para preservar ideales, como lo sugiere Pisarello. Pero aquí un recordatorio: la política es, en esencia, un proceso de diálogo. ¿No sería más útil trabajar juntos, a pesar de nuestras diferencias, para encontrar soluciones a problemas comunes, como la vivienda o la sanidad?

Francesc Macià y el recuerdo del pasado

En el marco de estas discusiones, el presidente del Parlament, Josep Rull, ha recordado la figura de Francesc Macià, quien, en 1932, imaginó una Catalunya «políticamente libre, económicamente próspera, socialmente justa y espiritualmente gloriosa». Aunque los tiempos han cambiado, la esencia de esas aspiraciones sigue viva en muchas mentes y corazones. Es una invitación a pensar: ¿qué significa una Catalunya próspera y justa en 2023?

La forma en que recordamos figuras históricas, como Macià, refleja nuestras interpretaciones actuales de la justicia y la libertad. En tiempos de internet y redes sociales, estamos constantemente expuestos a información sobre cómo se «debería» ver una sociedad ideal. Pero, ¿quién define eso realmente? No olvidemos que, incluso en su tiempo, Macià tenía sus críticos y detractores, algo que resulta bastante familiar en nuestro actual relato político.

Hacia una nueva narrativa política

A medida que se acercan nuevos desafíos, como el traspaso de competencias de inmigración a la Generalitat, las esperanzas son altas. La reciente mención de Illa sobre tener «confianza en que las cosas irán bien» suena tranquilizadora, pero también deja una sensación de incertidumbre. ¿Podemos realmente confiar en que estos acuerdos se materialicen?

La rueda de prensa que Carles Puigdemont dará desde Bruselas también generará expectativas. Recordemos que las ruedas de prensa, a menudo, son como esos anuncios de productos que nos prometen maravillas que, a veces, sólo terminan siendo humo. Sin embargo, aquí hay un elemento importante: la gente quiere escuchar, quiere entender, y eso es un paso hacia la participación ciudadana real.

Es vital que todos participemos activamente en el discurso político, no sólo como oyentes pasivos, sino como parte de las soluciones que se están forjando. La Constitución es un marco, pero somos nosotros, los ciudadanos, quienes debemos darle vida.

Reflexiones finales

Ahora, aquí me encuentro, meditando sobre la Constitución mientras estoy atorado en el tráfico, perplejo por la cantidad de coches que no parecen tener un rumbo claro, al igual que algunos debates políticos. La Constitución española, para bien o para mal, es el proyecto común al que todos hemos decidido adherirnos, con sus más y sus menos.

Como hemos visto, Illa, Pisarello y Rull representan partes de una conversación mucho más amplia. Reflexionando sobre la Carta Magna, cada uno de nosotros debe preguntarse cómo podemos contribuir a esta visión de unidad y progreso. ¿Cuál es nuestro papel en este relato?

Recuerda, las palabras tienen poder. Al final del día, la Constitución es un reflejo de nuestras esperanzas y sueños, un punto de partida para construir una sociedad más justa y equitativa. A cada nuevo aniversario, tenemos la oportunidad de redescubrir su significado y, quizás, darle un nuevo capítulo que valga la pena contar. Entonces, ¿estás listo para hacer parte de esta historia?