A menudo me encuentro con amigos hablando sobre cómo la tecnología ha transformado nuestras vidas modernas—fisgoneando a través de nuestras pantallas en busca de una deliciosa pizza o de un sushi que nos salve de cocinar. Pero, aunque estemos sentados cómodamente en nuestros sofás disfrutando de nuestra comida, el universo del delivery está plagado de complejidades y controversias que no podemos ignorar. ¿Qué es lo que realmente ocurre tras las aplicaciones que usamos para pedir comida a domicilio? Recientemente, la disputa entre Just Eat y Glovo ha estallado en los tribunales, y no es un drama que querrás perderte.

La controversia se intensifica: Just Eat demanda a Glovo

El pasado 29 de noviembre, Just Eat España llevó su disputa a un nuevo nivel presentando una demanda contra Glovo ante los Juzgados de lo Mercantil de Barcelona. La razón de esta contienda es bastante contundente: Just Eat acusa a Glovo de competencia desleal por violaciones de normas laborales al contratar a repartidores como falsos autónomos. ¿Cuánto reclama Just Eat en daños y perjuicios? La friolera de 295 millones de euros. ¡Eso es más que lo que puede costarte una cena para dos en un restaurante de lujo, aunque, seamos sinceros, ninguna cena es tan sabrosa como un buen ramen a media noche!

La acusación no es trivial. Just Eat ha estado en el mercado del delivery desde 2010, empleando a más de 2,500 personas, y es pionera al haber firmado un convenio colectivo con los sindicatos en diciembre de 2021. Mientras tanto, Glovo ha sido acusada repetidamente de eludir estas normativas, ahorrando más de 645 millones de euros al no contratar a sus repartidores como empleados. Esto plantea una pregunta interesante: ¿es posible que las empresas busquen sus propias ventajas a expensas de los derechos de los trabajadores?

Glovo reacciona: Un nuevo modelo laboral

El mismo día en que se hizo pública la demanda, Glovo anunció que implementará un cambio en su modelo laboral. A partir de ahora, la compañía contratará a sus repartidores como empleados en lugar de clasificarlos como autónomos. Según el gigante del delivery, esta acción refleja su compromiso con España y con el impulso de la economía digital. Pero, ¿es esto realmente un cambio positivo o simplemente una reacción ante la presión legal?

Glovo no se detiene aquí. La empresa ha prometido mantener la experiencia del usuario y de los restaurantes asociados a su plataforma mientras abre un «mesa de diálogo» con los agentes sociales. Suena como un intento bien intencionado, pero sabemos cómo van estas «mesas de diálogo»: pueden alargarse hasta el infinito sin llegar a soluciones concretas.

Detrás de las cortinas: Consecuencias penales para Glovo

Es importante destacar que esta noticia llega justo antes de que el CEO de Glovo, Óscar Pierre, declare como investigado en un proceso penal iniciado por la Fiscalía española por un presunto delito contra los derechos de los trabajadores. Según fuentes cercanas, el ministerio público acusa a Glovo de suprimir los derechos laborales a través de la figura de los falsos autónomos. Esto plantea un dilema moral: ¿será que las empresas están tan obsesionadas por minimizar costes que descuidan la dignidad de sus trabajadores?

El sindicato CGT también ha hecho su movimiento, posicionándose en el procedimiento penal contra Glovo. ¿No te parece irónico? Mientras que tanto agricultores y pescadores se agrupan para proteger sus derechos, ahora también tenemos a los repartidores haciendo lo mismo. Esto podría ser un indicativo de un cambio de viento en la percepción pública respecto a los derechos laborales en la economía digital. ¡Quién sabe, tal vez un día nuestras aplicaciones de delivery también incluyan la opción de «Mejorar derechos laborales del repartidor»! (Ya tengo la primera idea para mi start-up.)

Un costo que asusta: El impacto financiero del cambio

La plataforma alemana Delivery Hero, propietaria de Glovo, ha estimado que implementar este nuevo modelo laboral tendrá un impacto de unos 100 millones de euros en su resultado bruto de explotación ajustado para el ejercicio fiscal 2025. Además, la contingencia general proyectada se elevará entre 440 y 770 millones en comparación con las cifras presentadas anteriormente. Eso es más de lo que muchos de nosotros podríamos soñar tener en nuestra cuenta de ahorros.

¿Por qué es relevante esta información? Porque subraya que las decisiones empresariales no se toman únicamente en una sala de juntas, sino que repercuten enormemente en todos los niveles de la compañía—desde los consejeros delegados hasta los repartidores en las calles, quienes, a menudo, están luchando por sus derechos en silencio.

La batalla por los derechos de los trabajadores

Entonces, volviendo a la pregunta inicial: ¿vale la pena sacrificar los derechos de los trabajadores por optimizar costes? La respuesta parece ser cada vez más clara. Empresas como Just Eat están rompiendo moldes al garantizar condiciones laborales justas, mientras que Glovo se encuentra en el ojo del huracán. Los repartidores, que a menudo se ven atrapados en medio de estas disputas, merecen tener una voz en esta conversación.

Recuerdo una vez, mientras esperaba a que mi pedido llegara, vi a un repartidor de Glovo enfrentándose a la lluvia torrencial con su chaqueta de plástico. Eso me hizo reflexionar: seguramente no es el entusiasmo por la entrega de pizza lo que lo motiva a salir en condiciones tan adversas. Si las empresas de delivery hiciesen un esfuerzo genuino por mejorar las condiciones laborales, tal vez veríamos a estos trabajadores con la sonrisa que se merecen.

La cultura del ‘rider’ y su evolución

Hablemos un momento de la cultura del ‘rider’. ¿Te has preguntado alguna vez cómo este fenómeno se ha infiltrado en nuestra vida cotidiana? Irónicamente, antes veíamos a estos repartidores como meros mesoneros de la tecnología. Pero en la actualidad, se han convertido en símbolos de la lucha laboral moderna. Lejos de ser solo caras detrás de un cartón de pizza, ahora son activistas involuntarios, abogando por el respeto y la dignidad en un mundo cada vez más mecanizado.

Esto es un recordatorio de que cada vez que hacemos clic en «confirmar pedido», no estamos solo leyendo el menú o buscando la mejor promoción. Cada comida cuya entrega pedimos está emparejada con historias de trabajo duro, sacrificio y, ahora, formalmente, un empoderamiento en el movimiento por los derechos laborales.

El futuro del delivery en España: ¿Un camino hacia la honorabilidad?

A medida que la batalla legal se intensifica y las empresas se ven obligadas a reevaluar sus modelos de negocio, la pregunta queda sobre la mesa: ¿estamos a las puertas de un cambio significativo en la forma en que se gestionan las aplicaciones de delivery? Los tiempos están cambiando—y si las empresas desean mantenerse relevantes, tendrán que adaptarse. Las voces de los trabajadores están siendo escuchadas, finalmente.

Sería un alivio ver un futuro en el que todos los repartidores reciban salarios justos y beneficios adecuados, y donde los usuarios de aplicaciones de delivery puedan disfrutar de su comida con la conciencia tranquila. Tal vez, en un par de años, podríamos ver a Glovo y Just Eat compitiendo no solo en las descargas de aplicaciones, sino también en cómo tratan a sus empleados. Un pequeño paso para el delivery, un gran paso para los derechos laborales.

Reflexiones finales

En este intercambio entre Just Eat y Glovo, constatamos que la lucha por los derechos laborales no solo es crucial para los empleados del sector del delivery, sino también para todos nosotros como consumidores responsables. Asumir la responsabilidad en nuestras elecciones de compra es esencial para incentivar modelos de negocio más justos.

Así que, la próxima vez que optes por pedir a través de una aplicación, piensa un momento en el viaje de ese rider—el verdadero héroe detrás de cada comida. Aportar a la conversación sobre sus derechos laborales no solo es beneficioso para ellos; al final del día, también será nuestro compromiso con un mundo más justo.

Siéntete libre de compartir tus opiniones y reflexiones sobre este tema en la sección de comentarios. ¡Porque este es solo el principio de una conversación que merece ser escuchada!