Cuando pensamos en el cine clásico de Hollywood, lo primero que nos viene a la mente son los colores vibrantes del Technicolor, los encantadores musicales, y, por supuesto, las historias que han perdurado a lo largo de los años. ¿Quién no ha soñado alguna vez con un viaje a través de un camino de baldosas amarillas, inspirado por la mágica historia de El mago de Oz? Sin embargo, la evolución del musical ha sido un viaje lleno de giros y sorpresas. Hoy quiero llevarte a través de esta travesía, una que trae consigo nuevas perspectivas y reflexiones sobre la amistad, la maldad y el poder de las narrativas en la cultura popular.
¿Por qué ‘El mago de Oz’ sigue siendo relevante?
Si retrocedemos a 1939, podemos encontrar a una joven Judy Garland abriendo la famosa puerta que la llevaría al mágico mundo de Oz. Aunque han pasado más de 80 años desde su estreno, la relevancia de El mago de Oz sigue viva. La obra de L. Frank Baum no solo entregó un cuento cautivador, sino que también sembró la semilla de un mito fundacional que ha influido en la cultura de Hollywood. ¿Es posible que parte de esa fascinación se deba a la transición del blanco y negro al Technicolor, una innovación que llevó a los espectadores a un mundo irreal lleno de colores brillantes y melodías pegajosas?
Mi primera experiencia con El mago de Oz fue en una noche de lluvia intensa. Como niño, siempre había querido ser parte de ese universo mágico. Mientras cantaba “Over the Rainbow” en la ducha, me preguntaba qué tan diferente sería la vida si realmente pudiera volar sobre esos arcoíris. En esos momentos, uno se da cuenta de que no solo se ve en el cine, sino que uno mismo puede ser parte de una historia más grande.
De la maldad a la complejidad: El legado de ‘Wicked’
Años después, Gregory Maguire decidió poner la maldad bajo la lupa con su obra Wicked: Memorias de una bruja mala. Al revisar la historia de la Bruja Mala del Oeste, Maguire no solo aportó frescura a la narrativa original, sino que también planteó preguntas profundas sobre la maldad. ¿Nacemos malos o nos hacemos malos? Esta inquietud resonó con la narrativa de El mago de Oz, mostrando que incluso los personajes más temidos pueden tener un trasfondo complejo.
Lo que me sorprendió más al leer Wicked fue la forma en que humaniza a la Bruja Mala. Aunque siempre se le presentó como un ser unidimensional, Maguire profundiza en sus motivaciones, revelando que la maldad es una construcción social. Su historia se convierte en una especie de refuerzo de que todos tenemos matices, y que las etiquetas de «bueno» o «malo» a menudo son simplistas. Esto me hizo recordar a un viejo amigo que todos considerábamos “el chico malo” en la escuela. Con el tiempo, entendimos que sus acciones a menudo provenían de un lugar de inseguridad y desesperación.
La danza entre el espectáculo y el significado
La transición a la adaptación teatral de Wicked marca una época también. Con su estreno en Broadway a finales de los 90, se convirtió en un fenómeno cultural, no solo por su música, sino por la forma que encontró para abordar temas serios a través de un formato entretenido. Desde ese entonces, hemos visto cómo otros grandes éxitos, como Hamilton y Cats, han hecho lo mismo. Pero curiosamente, ha surgido una tendencia reciente en el cine: la reticencia a promocionar musicales.
¿Quién puede olvidarse del tráiler de Wonka y cómo se trató de minimizar su aspecto musical? Es como si Hollywood estuviera un poco avergonzado por las típicas canciones pegajosas y los bailes coreografiados que en otro tiempo fueron el sello de la casa. Quizás están enfocados en asegurar sus propiedades intelectuales y atraer a un público más prosaico, dejando de lado la exuberancia que solía describir sus producciones.
Reflexionando sobre el fracaso de los grandes musicales
Es fácil pensar que las adaptaciones de musicales son una garantía de éxito. Sin embargo, como lo evidenciaron los recientes fracasos de West Side Story y In the Heights, el camino no siempre es liso. Ambas películas, dirigidas por el talentoso Jon M. Chu, lucharon por atraer al público a pesar de su impresionante legado. La pregunta es, ¿por qué algo tan aparentemente emocionante como un musical puede fallar en entregarnos una experiencia memorable en la gran pantalla?
Es posible que el mundano enfoque cinematográfico no haga un buen favor a historias tan grandes. Wicked, que se estrena en dos partes, promete explorar la profundidad del material que Maguire y otros han desarrollado, pero a veces pienso si todo este alboroto por adaptaciones lleva a que una historia brillante como esta se convierta en mero “contenido”. Esto me hace recordar mis propias experiencias en la escuela donde a veces simplemente queríamos “sobrevivir” a las presentaciones, en lugar de disfrutar de la magia del proceso creativo.
La búsqueda de un nuevo Technicolor
Desafortunadamente, los deslumbrantes colores y la vibrante fotografía que caracterizó clásicos como El mago de Oz parecen haberse desvanecido en la nueva adaptación de Wicked. Con todo el potencial para crear un universo visualmente rico, es decepcionante ver que el resultado final se siente “plano” y “televisivo”. Como alguien que creció adorando el brillo de las películas clásicas, resulta triste ver cómo ciertas producciones modernas parecen optar por la estética de streaming en lugar de intentar elevar el arte a su máxima expresión.
Sin embargo, no todo está perdido. Jon M. Chu, conocido por ser un director con innovadoras ideas respecto al musical cinematográfico, ha logrado rescatar algo de la magia original. A pesar de las deficiencias visuales, las actuaciones de Cynthia Erivo y Ariana Grande como Elphaba y Glinda, respectivamente, traen la energía necesaria que enriquece la historia.
En muchos momentos, parece que la fuerza de Wicked reside más en las interpretaciones de sus protagonistas que en la cinematografía en sí. Cuando se produce una conexión emocional genuina entre los personajes, ese momento simplemente brilla. ¿No es esta la verdadera esencia de un musical? La habilidad de conmover a través de la música, la danza y el drama humano.
La amistad: el corazón de la trama
Lo que uno no puede ignorar es que, en el centro de esta historia, se encuentra una profunda exploración de la amistad. En lugar de centrarse únicamente en la lucha entre el bien y el mal, Wicked se adentra en lo que significa construir lazos genuinos en medio de un mundo que a menudo nos lanza etiquetas en lugar de ventanas. La escena donde Elphaba y Glinda consolidan su amistad es absolutamente monumental; es un bello baile que sella una conexión que toda historia de amistad debería aspirar a capturar.
Es momentos como estos donde la historia realmente se siente viva. Recordando mis propias amistades a lo largo de los años, me doy cuenta de que incluso los lazos más inusuales pueden dar lugar a conexiones profundas que resuenan a lo largo del tiempo. A veces, nos unimos a personas que socialmente serían consideradas «buenas» o «malas», pero al final, nuestras experiencias compartidas son lo que realmente importa.
¿Qué nos depara el futuro del musical en Hollywood?
Si podemos aprender algo del viaje desde El mago de Oz a Wicked, es que el musical no es meramente un género de entretenimiento; es un vehículo poderoso para el cambio cultural y la reflexión social. Mientras Hollywood se enfrenta a nuevos desafíos, parece que una nueva era de reimaginación está emergiendo, donde la profundidad y la complejidad son necesarias para llevar al espectador de vuelta al cine.
Conclusiones: Un futuro brillante a la vista
Es evidente que los musical en Hollywood han tenido altibajos en términos de su concepción y presentación. Sin embargo, la permanencia del amor por estas historias nos muestra que, a pesar de los desafíos actuales, el espectador está listo para encarnaciones que ofrezcan profundidad en lugar de solo espectáculo. Personalmente, espero con ansias más adaptaciones temerarias que no solo busquen explotar propiedades ya establecidas, sino que se atrevan a desafiar la narrativa tradicional.
Así que te pregunto: después de todo lo que hemos explorado hoy, ¿qué esperas ver en el futuro del musical en Hollywood? ¿Alguna vez has sentido que una historia te cambió de alguna manera? La magia de El mago de Oz y la complejidad de Wicked nos enseñan que, aunque el camino de regreso puede ser sinuoso, siempre vale la pena abrir la puerta a nuevas aventuras.