En el pequeño pueblo de Belorado, ubicado en la provincia de Burgos, España, se está desarrollando un episodio que parece sacado de un guion de película. Imagina esto: un grupo de ex monjas, un “obispo” que no tiene el respaldo de la Iglesia Católica, y la controversia que rodea la propiedad de su convento. La historia se ha vuelto tan rocambolesca que incluso me pregunto si algún día tendrá su propia serie en Netflix, titulada “Las monjas del convento encantado” o “Cisma a la vista”. ¡Vamos a adentrarnos en este fascinante culebrón!

El comienzo del drama: ¿Quién es Rodrigo da Silva?

La figura central de esta historia es el señor Rodrigo da Silva, autoproclamado obispo que ha hecho de su vida un espectáculo. Sensacionalista, dirán algunos. Sorprendente, dirán otros. Pero el hecho es que ha llegado al convento de las exclarisas en Belorado para establecer un nuevo apostolado con el apoyo de la Sociedad de San José. Un título que, debo decir, suena más a una tienda de muebles que a una organización religiosa, pero supongo que en el siglo XXI, todo se vale.

¿Cómo llegamos aquí? La situación empezó en el convento con una serie de acusaciones y desavenencias que llevaron a diez exmonjas a ser excomulgadas. ¿Acaso hay algo más dramático que una escisión religiosa en un convento? La respuesta es un rotundo “sí”, y ese “sí” podría incluir mis intentos fallidos de hacer pan en casa. Pero volviendo al tema, parece que el número de cismáticas ahora se ha reducido a siete después de que algunas decidieran decir adiós al hábito y buscar un nuevo camino.

Exmonjas en busca de luz… y dinero

Las historias de las exmonjas son tan variadas como las paletas de colores en un arcoíris. Por un lado, tienes a las que quieren encontrar una nueva perspectiva de vida, y por otro, a las que están deambulando buscando recursos económicos. Esto nos lleva a la consideración de que, aunque parezca que este drama se saborea con palomitas, hay un trasfondo de sufrimiento humano y vulnerabilidad que no debemos ignorar.

Recordando mis días en la universidad, en ocasiones éramos tan pobres que nos preguntábamos si las sobras de la cantina contarían como una cena digna. Imagínese entonces a estas mujeres que, tras años de vida monástica, ahora deben buscar Doña Excelencia (también conocida como el dinero) para sobrevivir. La vida no ha sido amable, y creo que todos hemos tenido un momento en el que nos sentimos perdidos.

La misa tradicionalista y la foto del momento

Recientemente, el falso obispo Rodrigo se dejó ver en una misa tradicionalista, acompañado no solo de las exclarisas, sino también del cura argentino Jesús Casas Silva, quien tiene un pasado notable como boxeador. Se podría decir que este cura ha dado un nuevo significado a la palabra “golpe”. En la misa se podían ver puras ganas de ser parte de un evento que, para muchos, podría ser considerado como un auténtico circo.

Las imágenes que se han difundido muestran a las exmonjas en actitud reverente, con sus tocas bien colocadas, y a los hombres apostados en sus respectivos lados, como si la segmentación de género aún fuera un tema de conversación. En un mundo donde estamos constantemente desafiando normas y construyendo puentes, este tipo de eventos suenan a antiguo. Sin embargo, las fotos también muestran algo más: la búsqueda desesperada de pertenencia y comunidad.

¡Y me pregunto! ¿Quién necesita una serie de televisión cuando tienes este tipo de drama real? Solo imaginen a los guionistas de Hollywood tomando notas.

Comunicado oficial y el llamado a la acción

A finales de octubre, la Sociedad de San José emitió un comunicado que decía que “monseñor Rodrigo da Silva dejará su estancia en México para instalarse en España”. Este giro de los acontecimientos deja entrever la intención de expandir su influencia hacia otras regiones como Madrid, Valencia, Galicia, e incluso Portugal. Y aquí me pregunto, ¿se estará ofreciendo un “pase VIP” para los interesados en unirse a esta secta tan peculiar?

La nota del comunicado, con un tono tan emocionante que parece que estuvieran hablando de un festival de música, también incluía un súplica: “rezad para que todo vaya bien durante este traslado y, si es posible, contribuid económicamente, pues el coste de un traslado no es pequeño”. ¿Es que, en serio, sus promesas divinas vienen acompañadas de un costo monetario?

Es un mundo curioso, el de las demandas y los desahucios relacionados con propiedades, especialmente en el contexto de un convento. Y no podemos dejar de lado la incertidumbre en torno a la demanda de desahucio presentada por el arzobispo de Burgos, Mario Iceta. Cuando la disputa por la propiedad se convierte en un thriller judicial, uno se siente tentado de preguntar: “¿Dónde firmo para asistir a la próxima audiencia?”

La fragilidad de la fe y la comunidad

En este teatro de la vida, nos encontramos con un repertorio diverso de personajes que buscan la validación de sus creencias y experiencias. Pero ¿qué sucede cuando la fe se fragmenta y se convierte en espectáculo? La historia de las exmonjas y su intención de formar una nueva comunidad religiosa plantea preguntas inquietantes. ¿Hasta qué punto se puede sostener una creencia cuando los fundamentos sobre los que se construye son tan volátiles?

La empatía es clave aquí: estas mujeres no son solo personajes de un drama; son individuos en busca de significado en un mundo que parece haberles dado la espalda. A menudo me recuerdo de esos tiempos en los que parecía que el mundo se desmoronaba a mi alrededor, cuando una simple buena palabra o un abrazo podían hacer la diferencia. ¿Y si traduciéramos esa misma empatía hacia ellas, a quienes la vida les ha jugado una broma?

Conclusiones sobre el fenómeno Belorado

Si algo hemos aprendido de esta saga es que la vida es misteriosa, a menudo impredecible y, a veces, hilarante. El fenómeno de Belorado y la llegada del obispo falso nos obliga a cuestionar nuestras propias creencias y la naturaleza de la comunidad. ¿Estamos siguiendo a un líder o a un aventurero en busca de su propia aventura?

Pero, dejando las reflexiones de lado, el curioso caso de las exclarisas nos brinda un recordatorio de que, en la senda de la vida, todos enfrentamos desafíos y búsquedas personales. La vida puede ser un circo, y a veces encontramos personajes extraordinarios que nos inspiran, y en otras ocasiones, solo nos provocan una risa nerviosa. La esencia de la comunidad puede encontrarse en los momentos más inesperados; quizás deberíamos permitirnos mirar más allá de lo obvio y buscar el sentido de pertenencia que todos anhelamos.

Así que, al final del día, ¿dónde estaremos precisamente dentro de seis meses? ¿En un convento fantasma o en alguna nueva aventura? Lo único que puedo sugerir es que sigamos observando con una buena taza de café en la mano y, por supuesto, un asombro sano ante la extravagancia de la vida. ¡Quién sabe qué otros giros nos depara el próximo capítulo en la historia del circo de Belorado!

Así que, queridos lectores, mantengan los ojos bien abiertos y no olviden aportar a la colección de historias que hacen que la vida valga la pena. Y si alguna vez se cruzan con un falso obispo… bienvenidos al espectáculo.